
Escribe: Manuel de Jesús Acosta Delgado
Miembro honorario del Grupo de Estudios Sociedades – GES. Coordinador del Boletín Sociedades.
Fuente: http://www.s3.abcstatics.com
La RAE define “problema” como “1. Cuestión que se trata de aclarar. 2. Proposición o dificultad de solución dudosa. 3. Conjunto de hechos o circunstancias que dificultan la consecución de algún fin. 4. Disgusto, preocupación. Planteamiento de una situación cuya respuesta desconocida debe obtenerse a través de métodos científicos.” (1). En términos generales, y a efectos de entender el presente comentario, un problema es aquella dificultad que no me permite conseguir un resultado esperado.
Bajo la definición propuesta, no cabe duda que en nuestra vida diaria se presentan diversos problemas o dificultades que requieren de una solución. Estos son de diversos tipos, grados y se presentan en nuestra vida personal, profesional, amical, etc. Si somos exactos, la vida del hombre es una constante en la identificación de problemas y en la resolución de estos: nuestra mente funciona así —casi siempre—. De manera que surgió en mí la idea de si era posible encontrar un método para solucionar problemas eficientemente. De hecho, repasé muchos sucesos de mi vida y me di cuenta que existen tantos métodos que no sería posible describirlos todos. Por ello comparto algunas reflexiones personales.
1. Resolver un problema demanda un método de solución. Esto no es conocimiento nuevo, pero me pregunto si somos conscientes de ello en todos los problemas de la vida diaria y si nos damos el trabajo de pensar en las diversas opciones de resolución.
2. El problema se debe formular como pregunta, lo cual no siempre hacen las personas. Dicen que entender la pregunta es casi como obtener la mitad de una respuesta.
3. En algunas ocasiones es mejor dividir el problema para entenderlo en su magnitud y ver el punto de inflexión para resolverlo.
4. Precisar el problema y contextualizarlo ayuda a entenderlo. No basta con preguntarnos, sino entender todos los temas que podrían estar involucrados y el contexto en que se presenta.
5. Resolver problemas pequeños nos permite experimentar y encontrar soluciones a otros de mayor escala con el uso eficiente de los recursos.
6. Inventarte problemas permite identificarlos antes de que ocurran. Significa considerar escenarios posibles de una situación y hallar soluciones. Hacer un mapa de riesgos.
7. Hay que entrenarnos en la resolución de problemas. Recuerdo que en clases mi profesor comentaba que la importancia de las matemáticas no solo radica en aprender a sumar o restar, sino que ellas nos ayudan a entrenarnos en la resolución de problemas abstractos y a comprender que siempre pueden hay soluciones.
8. Para un mismo problema existen muchos métodos de resolución: por ejemplo un problema matemático se puede resolver de diversas formas.
9. A veces es bueno no resolver los problemas por ti mismo sino transferirlos a otros: por ejemplo, las personas transfieren la resolución de sus problemas legales a un abogado.
10. En un grupo pueden haber demasiados pareceres para solucionar un problema, por eso se necesita un líder para que guíe y defina la respuesta más acertada en base de la opinión de los miembros del grupo.
11. Finalmente, para solucionar un problema se requiere de un marco teórico conformado por todo aquel conocimiento obtenido en la vida: de las lecturas de libros, revistas, letreros, etc., de las conversaciones serias o intrascendentes con los amigos o desconocidos, de videos, de redes sociales… Hoy las fuentes de información son abundantes y variadas… En la medida que aporten en algo para solucionar tus problemas siempre serán útiles para el tipo de problema que tengas en frente. A mayor marco teórico, más opciones de solución tendremos.
(1) Puede consultarse: https://dle.rae.es/problema