El misterio de la mano invisible

Yasser Toledo Cumapa

Estudiante del 5° año de Derecho de la UNMSM
Miembro principal del Grupo de Estudios Sociedades – GES

Fuente: legalprod.com

En el amanecer de la civilización, el hombre, impulsado por la condición existencial de satisfacer sus necesidades más elementales, se incorporó a la comunidad, a la interacción humana, al intercambio continúo de bienes, actos de comercio que, con el transcurso del tiempo, la costumbre y el uso diario, hicieron posible la aparición del mercado, sistema distribuidor de recursos que contribuye al bienestar general.

El mercado aparece de una forma espontánea, natural, que empieza con el trueque de las civilizaciones primitivas y va desarrollándose, hasta edificar formas más desarrolladas de comercio, donde la propiedad privada, fundamento material de la libertad y derecho sagrado, adquiere relevancia en las operaciones económicas. Este sistema se desarrolló, simultáneamente, con la sociedad y la posterior creación de estructuras legales frente a las imperfecciones del mercado. Tanto la sociedad como el mercado, según Hayek, son órdenes espontáneos porque solo pueden ser captados por el intelecto y no por los sentidos, cuyas normas son iguales para cada uno de sus miembros .

Al comprender que el mercado es una expresión espontánea de la sociedad ante las necesidades humanas, es válido preguntar, ¿cuál es la naturaleza de la esfera psíquica de esa coincidencia de voluntades que se transforman en actos económicos que estimulan el comercio, despiertan las inversiones y generan la prosperidad? En La riqueza de las naciones (1776), obra magna de Adam Smith, revela que el hombre trabaja para satisfacer sus sueños egoístas, cumplir sus anhelos, ser autosuficiente y alcanzar su grandeza individual. No es el altruismo, ni la solidaridad, ni la empatía, ni la benevolencia lo que promueve el progreso, al contrario, es el ejercicio de la individualidad, el egoísmo lo que verdaderamente determina los cimientos del desarrollo.

«El ciudadano no intenta promover el bienestar público ni sabe cuánto está contribuyendo a él, solo busca su propia seguridad, y dirigiendo esta actividad de forma que consiga el mayor valor, solo busca su propia ganancia, y en este como en otros casos está conducido por una mano invisible que promueve un objetivo que no entra en sus propósitos» . La mano invisible dilucida como los actos de los operadores del mercado (vale decir, compradores y vendedores) se guían por el interés individual, por el afán egoísta de obtener una mayor ventaja, de sacar un mayor provecho, sin pretender —y sin saber— que están contribuyendo al bienestar de toda la comunidad.

Efectivamente, las acusaciones no tardaron en llegar: tildaron a Adam Smith de insensible y deshumanizado. Sus actos demostraron lo contrario, él creía firmemente que la investigación de su vida contribuía a la erradicación de la pobreza, y que solo la defensa de la educación pública y privada, frenaría la estupidez infinita. Ninguna sociedad, decía el padre de la economía, puede ser próspera y feliz si la mayoría de sus miembros son pobres y miserables.

Mucho tiempo después de la tesis de Adam Smith, inspirada en una sociedad muy diferente al que conocemos hoy en día, la ficción de la mano invisible todavía rige ciertos actos donde la voluntad, siempre al servicio del egoísmo propio de la condición humana, prevalece en cada esfera del mercado. Pero, a fin de contrarrestar los desasosiegos del mercado, existe un sistema jurídico que protege al consumidor, sanciona las conductas anticompetitivas, frena la competencia desleal, estimula la división del trabajo y promueve una economía de libre mercado con responsabilidad social. El Estado no condiciona al mercado, su intervención es mínima, pues la existencia del mercado, manifestación espontánea de la civilización, implica necesariamente el predominio de la libertad individual y, por tanto, el progreso de toda una nación.

Referencias

Smith, Adam. 1776. La riqueza de las naciones, vol. I.

Sosa, Federico. 2008. El concepto hayekiano de orden espontáneo, Revista de Instituciones, Ideas y Mercados, N.° 49.

Vargas Llosa, Mario. 2018. La llamada de la tribu. Alfaguara.

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