Aumento de la RMV a S/ 1,300: ¿Qué implica para el mercado laboral?

Escribe: Lhunna Zariel Cajusol Cabrera

Estudiante de 3° año de Derecho de la UNMSM

Fuente: Gemini IA

I. Introducción

El debate sobre un nuevo incremento de la Remuneración Mínima Vital (RMV) tomó forma el pasado 3 de septiembre, cuando representantes de trabajadores y empleadores, reunidos en el Consejo Nacional de Trabajo y Promoción del Empleo (CNTPE), coincidieron en la necesidad de elevar el actual salario mínimo de S/1,130 a S/1,300. El consenso, sin embargo, no alcanzó a la fecha ni a la forma de aplicación. Días después, el 10 de septiembre, el ministro de Trabajo, Juan Sheput, anunció que el incremento se realizaría de manera progresiva en dos tramos, con el primero previsto para este año. Según el esquema planteado previamente por el Ministerio de Economía y Finanzas, el primer aumento sería de S/100 y el segundo de S/70, hasta alcanzar los S/1,300.

Si bien la medida busca recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores, se plantea en un mercado laboral caracterizado por una elevada informalidad y donde las MYPE representan la mayor parte del entramado empresarial. Este escenario lleva a analizar, además de sus beneficios, los posibles efectos del incremento sobre las empresas y el acceso al empleo formal, así como los criterios que deberían orientar futuras actualizaciones de la remuneración mínima.

II. Entre el poder adquisitivo y costos laborales

El incremento de la RMV a S/1,300 tiene como uno de sus objetivos recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores. El ministro de Trabajo, Juan Sheput, señaló que alcanzar este monto permitiría recuperar aproximadamente la capacidad de consumo que tenía la remuneración mínima en 2020. De esta manera, el reajuste busca compensar la pérdida de valor real del salario frente al incremento del costo de vida.

Por supuesto, la medida también implica mayores costos laborales para las empresas, aspecto especialmente relevante en el caso de las micro y pequeñas empresas (MYPE). Según el Ministerio de la Producción (2026), estas representan el 99,2% de las empresas formales del país, generan alrededor de 10,3 millones de puestos de trabajo y aportan aproximadamente el 20,6% del PBI. Su importancia dentro de la actividad económica hace necesario considerar las condiciones en las que asumirán el nuevo piso salarial.

El incremento también puede repercutir en la estructura salarial de las empresas. Al elevarse el piso remunerativo, se reduce la diferencia entre quienes perciben la RMV y aquellos trabajadores que reciben montos ligeramente superiores, fenómeno conocido como compresión salarial. Esto lleva a las empresas a evaluar sus bandas salariales y determinar si las diferencias entre puestos continúan respondiendo a criterios como la responsabilidad, experiencia o especialización (El Peruano 2026).

Frente a ello, el Ejecutivo planteó que el incremento hasta S/1,300 se realice en dos tramos y anunció un bono compensatorio por única vez para las MYPE. La aplicación progresiva permitiría distribuir el ajuste de los costos laborales en el tiempo. Sin embargo, mientras el incremento de la RMV tendrá efectos permanentes sobre los costos laborales, el apoyo anunciado para las MYPE tiene carácter temporal, lo que deja abierta la discusión sobre su capacidad de adaptación en el mediano plazo.

III. El reto de una economía con alta informalidad

Uno de los principales desafíos del incremento de la RMV está en el elevado nivel de informalidad del mercado laboral. En el Perú, cerca del 70% de los trabajadores se encuentra en la informalidad, por lo que, al estar fuera del marco regulatorio, estos trabajadores no están sujetos directamente a las normas del salario mínimo. En este escenario, el Instituto Peruano de Economía estima que el aumento de la RMV a S/1,300 beneficiaría directamente a menos del 2% de la fuerza laboral (IPE 2026).

A ello se suma el posible efecto sobre el acceso al empleo formal. Según el IPE (2026), elevar la RMV en aproximadamente 15% aumentaría las barreras para la contratación formal, principalmente para los jóvenes, quienes presentan una mayor probabilidad de encontrarse en la informalidad y percibir menores ingresos.

Este escenario evidencia que elevar el piso salarial no supone automáticamente una mejora de los ingresos o una reducción de la pobreza, debido a problemas estructurales como la baja productividad laboral y las dificultades para el crecimiento empresarial. Entre las medidas planteadas se encuentran la simplificación de los regímenes aplicables a las MYPE y de los trámites de formalización, junto con mejoras en la formación para el trabajo y el acceso al financiamiento (IPE 2026). Estas condiciones contribuirían a ampliar las oportunidades de empleo formal y, con ello, el número de trabajadores que pueden acceder a los beneficios derivados de la RMV.

IV. El pendiente que arrastra el Perú

El 3 de septiembre, el CNTPE encargó a la Comisión Especial de Productividad y Salarios Mínimos (CEPSM) formular una propuesta para institucionalizar el procedimiento y la metodología de ajuste de la RMV, tomando como base los acuerdos previamente alcanzados por este organismo.

Esta necesidad responde a un problema que viene siendo discutido desde años anteriores. Al respecto, Sánchez Chávez (2025) advierte que en el Perú no existe una regulación específica que determine cada cuánto tiempo debe revisarse la RMV, por lo que sus reajustes se han producido de manera esporádica e imprevisible.

En esa línea, se ha propuesto que la actualización de la RMV responda a una metodología objetiva basada en criterios técnicos, considerando variables como la inflación, la productividad y el crecimiento económico. De esta manera, establecer previamente cuándo y bajo qué condiciones corresponde realizar los reajustes brindaría mayor predictibilidad al proceso y reduciría el margen para que el alza de la RMV sea utilizada como una herramienta política por el gobierno de turno.

V. Comentario

El debate sobre el aumento de la RMV, hoy en día, ya no se centra en determinar si S/1,300 constituye un monto adecuado, pues ello supondría una visión muy exigua frente a la realidad económica y social peruana. En ese sentido, la medida tendrá un mayor alcance si está acompañada de las condiciones necesarias para que cada vez más trabajadores puedan acceder efectivamente a este piso salarial, así como de políticas orientadas a mejorar la productividad y favorecer el crecimiento de las empresas. Después de todo, elevar el salario mínimo adquiere mayor sentido cuando sus beneficios pueden alcanzar progresivamente a una mayor parte de los trabajadores sin que ello implique dejar de lado las condiciones que las empresas necesitan para crecer y generar empleo formal.

VI. Referencias

El Peruano. 2026. “Aumento del sueldo mínimo: ¿qué pasará con quienes ya ganan más y cómo afectará a las estructuras salariales?”. El Peruano, 31 de agosto. https://acortar.link/dUPmgK

Instituto Peruano de Economía (IPE). 2026. “Alza del salario mínimo beneficiaría a menos del 2% de trabajadores.” Instituto Peruano de Economía, 2 de agosto. https://acortar.link/K6tTGG

Ministerio de la Producción. 2026. “Las MYPE contribuyen con el 20.6% al PBI y generan 10.3 millones de empleos en el Perú”. Gob.pe, 14 de mayo de 2026. https://acortar.link/6M1wQ1

Redacción Gestión. 2026. “Sheput anuncia que el aumento de la RMV a S/1,300 será en dos tramos, el primero este año.” Gestión, 10 de septiembre. https://acortar.link/jlceo7

Sánchez Chávez, Martí Paul. 2025. “Falta de regulación periódica de la remuneración mínima vital en el Perú”. Tesis de maestría, Universidad José Carlos Mariátegui. https://hdl.handle.net/20.500.12819/3681

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