Recomendaciones y reflexiones dirigidas a los estudiantes de derecho

Escribe: José Eduardo ESPINOZA CUADROS

Director Académico del Instituto Peruano de Arbitraje – IPA, miembro del Latin American International Arbitration – LIA, miembro Honorario del Grupo de Estudios Sociedades – GES

Fuente: http://www.es.123rf.com

Un 4 de abril del 2011 iniciaban mis clases como estudiante universitario de derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y, como todos los estudiantes, tenía mucha expectativa por los cursos y las personas que conocería en la universidad.

Recuerdo a la perfección que mi primera clase la impartió el profesor Francisco Miro Quesada Rada, clase a la que llegué unos 20 minutos antes y para mi gran sorpresa, la puerta del salón estaba cerrada y para ingresar había una cola de aproximadamente 120 personas. En ese momento entendí que no era el único estudiante de derecho con muchas ganas de aprender.

Durante los años en los que era estudiante, lo regular era llevar las clases universitarias y realizar prácticas preprofesionales, a eso, se sumaban las actividades extracurriculares o lo que en las aulas universitarias se conocía como los sábados de talleres y grupos de investigación.

Los salones eran usados (y tengo entendido que siguen siendo concurridos) por los talleres y/o grupos de investigación que formaban los estudiantes de derecho y tenían como finalidad debatir, compartir conocimientos y fomentar la investigación. Es necesario precisar que estas actividades partían de la propia iniciativa de los alumnos y no de la Facultad y menos de la Universidad.

Durante mi segundo año de derecho conocí a dos personas fundamentales, los profesores María Elena Guerra Cerrón y Víctor Toro Llanos, quienes finalmente terminaron influyéndome en la investigación del derecho comercial/empresarial y terminé siendo miembro principal del Grupo de Estudios Sociedades de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, ahora siendo egresado soy miembro honorario.

Como miembro egresado he podido evidenciar que en los últimos años, para los estudiantes de derecho se han vuelto común el participar de competencias y el publicar artículos. La pandemia también contribuyó mucho con esto.

Como se habrán podido haber percatado, la recomendación que quiero brindarles y espero sea de ayuda, es que cuando uno es estudiante de derecho no debe limitarse a recibir las clases universitarias, debe ver otras opciones de aprendizaje que a la larga le servirán en el ejercicio de la carrera.

En mis tiempos, lo “normal” para los estudiantes universitarios era participar de grupos de investigación y en menor medida publicar artículos, ahora lo “normal” es participar de competencias y publicar artículos, ignoro qué será lo “normal” en unos años pero la lección sigue siendo la misma, seguir avanzando y estar atentos a las nuevas oportunidades de aprendizaje.

Escogí estas recomendaciones debido a que es el aniversario del Boletín Sociedades, que es un espacio académico de promoción y difusión de la investigación del derecho. Desde luego, quiero expresar mis sentimientos de agradecimiento pues la labor que hacen contribuye con un valor incalculable en la formación de los estudiantes de derecho. En lo particular, puedo concluir diciendo que formar parte del Grupo de Estudios Sociedades y del Boletín Sociedades fue, es y será una de las mejores experiencias que he tenido en mi vida.

El Instituto Sociedades: La consolidación del trabajo de once años

Escribe: María Elena Guerra-Cerrón

Docente

S

Son muchos los momentos gratos que recuerdo con relación a Sociedades, especialmente el de hace once años, en junio del año 2010, cuando se publicó por primera vez el Boletín Sociedades gracias a la motivación de un grupo de estudiantes de Derecho de la Base 2008 en el curso de Derecho Societario en la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Debo destacar el trabajo de Manuel Acosta Delgado quien lideró en ese momento el proyecto y que hasta hoy continua con esta tarea.

O

Organización fue la palabra clave que se impuso para la distribución de tareas entre los estudiantes, y desde ese momento se ha mantenido en todas las actividades de Sociedades.

C

Cuaderno o revista o boletín, no fue fácil la decisión y ganó Boletín Sociedades, ya que, si la proyección era publicar cada mes, no debía tratarse de un contenido voluminoso ni denso. ¡Boletín resultó ser la mejor opción!

I

Investigación, opiniones, comentarios, noticias de actualidad incluso la realización de eventos son parte de la actividad de Boletín Sociedades.

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Entrevistas a profesionales en Derecho y en otras materias forman parte del contenido de Boletín Sociedades. Las entrevistas se realizan cada dos meses.

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Después de tres años de la creación del Boletín Sociedades surgió el Grupo de Estudios Sociedades: GES, un grupo humano que se caracteriza por el estudio de instituciones de Derecho Comercial (empresarial y corporativo) siempre con enfoque multidisciplinario, característica de los estudios en GES desde su creación.

A

A lo largo de todos estos años, Sociedades: GES, Boletín y Blogse ha venido posicionando en la comunidad académica, tal y como se enuncia en su misión y visión.

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Desde los Fanpage de GES y Boletín Sociedades la comunidad universitaria y jurídica se mantiene actualizada a través de los ESPACIOS informativos y Comentarios GES.

E

Es un honor para mí formar parte de Sociedades como docente asesora y espero contribuir con su crecimiento académico.

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Sociedadesaspira a convertirse en una entidad académica reconocida nacional e internacionalmente, y por ello, con la fundación del Instituto Sociedades, el trabajo de once años se ha consolidado y con ella se puede garantizar su sostenibilidad.

El posicionamiento de Sociedades depende de la perseverancia de sus miembros. Como señala Walter Elliot: “La perseverancia no es una carrera larga; son muchas carreras cortas una después de la otra”.

La importancia de pasar al plan «B»

Escribe: Manuel de Jesús Acosta Delgado

Coordinador del Boletín Sociedades

Fuente: depositphotos.com

La actual situación de crisis sanitaria —y por qué no decirlo, también de tipo económica— por la que viene atravesando el país ha supuesto todo un reto no solo para las empresas, sino también para aquellas personas naturales que, teniendo un trabajo, lo han perdido o lo han reinventado para poder sobrevivir junto con sus familias.

¿Era posible prever una situación de esta naturaleza y enfrentar de mejor manera esta crisis? ¿Era posible tener un plan «B» que pudiéramos implementar de manera exitosa en nuestros negocios o en nuestra vida personal? Tal vez, sí. Sin embargo, tener claro ese nuevo plan no es tarea fácil. Ya sea que estemos por iniciar un nuevo negocio o que teniéndolo estamos en proceso para modificarlo.

John Mullins y Randy Kosimar en su libro Mejorando el modelo de negocio (Harvard Business, 2016) exponen diversas experiencias empresariales y sostienen que muchos de los más importantes negocios en el mundo fueron el resultado de un proceso de ensayo y error, es decir, no son como inicialmente fueron pensados —el plan «A»—, sino que estos fueron cambiando a otro que finalmente les dio el éxito: el plan «B».

Pero llegar al plan «B» no es fácil, requiere de un proceso donde es posible fracasar en el primer intento e incluso puede involucrar el factor suerte. Es por esa razón que dichos autores nos proponen un método de cuatro pasos para mejorar el modelo de negocio y lograr el plan «B». Estos son: (i) aspectos a emular de otras compañías, (ii) aspectos a evitar de otras compañías, (iii) realizar actos de fe y (iv) formular instrumentos para la medición del proyecto.

En el primer paso del método podría resumirse en la frase «no reinvente la rueda», es mejor si se puede identificar las buenas ideas ya desarrolladas de otras empresas que coincidan con el negocio que se desea implementar. El segundo paso, por su parte, consiste en evitar aquellos aspectos de algún negocio desarrollado por otras compañías predecesoras que no fueron un éxito.

Hasta aquí los dos primeros pasos requieren de una investigación que podría concluir con la obtención de alguna información cierta; sin embargo, hay aspectos del plan «A» que será imposible obtener alguna respuesta pues puede ser que el modelo de negocio sea muy innovador. Por ello, el tercer paso sugiere, ante dicha incertidumbre, realizar experimentos en base a actos de fe a partir de las creencias o estudios del empresario, pero a menor escala. Así, por ejemplo, se aconseja al inicio no abrir una enorme tienda sino una más pequeña para ver los hábitos de consumo de los clientes y así estimar si su modelo de negocio es el adecuado o no, con ello se evita perder grandes recursos. El cuarto paso exige elaborar un instrumento que permita medir el experimento realizado a menor escala, registrar los aciertos y errores: «Lo que no se puede medir, no se puede mejorar».

No creo que muchas de las personas tomen al pie de la letra este método en sus negocios —sería estupendo que así sea—, pero quiero concluir con una reflexión: el plan «A» puede fracasar en cualquier momento y esta crisis sanitaria nos lo ha demostrado, depende de nosotros hacer el máximo de los esfuerzos para superar esta y las siguientes crisis. Si lo hacemos en base a un método, mejor aún; lo importante es no dejar de innovar —sea en épocas de bonanzas o de crisis— porque siempre será necesario evolucionar y pasar al plan «B».

Mesas de parte digitales en las entidades del Estado

Escribe: Manuel de Jesús Acosta Delgado

Coordinador del Boletín Sociedades

Fuente: http://www.xataka.com

El actual contexto que atraviesa el mundo no es el mejor a nivel sanitario ni mucho menos el que esperábamos los peruanos a pocos meses de celebrar el bicentenario de nuestra independencia nacional. Sin embargo, es posible rescatar aspectos positivos a partir de esta pandemia generada por el COVID-19. Uno de ellos, el más importante que le pudo haber pasado a nuestro país, es la aceleración de la transformación digital en los diferentes espacios de nuestra vida, especialmente en aquellos donde nos relacionamos con el Estado.

Sobre la necesidad de acelerar dicha transformación se venía hablando en diferentes foros hace mucho tiempo, pero nunca con la vitalidad y decisión gubernamental que vemos hoy en día. Así, por ejemplo, según la «Plataforma de Indicadores en Transformación Digital» del Estado peruano (1), existen más de 100 normas emitidas que buscan impulsar el gobierno digital, la confianza digital y la transformación digital.

Dentro de ese conjunto de medidas, el 21 de abril del presente, el Congreso promulgó la Ley Nº 31170, mediante la cual obliga a todas las entidades de la Administración Pública a implementar los servicios digitales de mesa de partes digital y de notificación electrónica, en un plazo no mayor de doce meses a partir de la promulgación de dicha ley.

Sobre el particular, habría que decir que la implementación de las mesas de parte digitales o virtuales en las entidades del Estado viene ocurriendo desde hace un tiempo. Así por ejemplo, Indecopi tiene su aplicativo (https://www.indecopi.gob.pe/mesadepartes), la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (https://servicios.sbs.gob.pe/mpv) o Sunat (https://ww1.sunat.gob.pe/ol-at-ittramitedoc/registro/iniciar) cuentan con dicho servicio. Además, existen otras entidades que han podido crear su propia mesa de partes digital a través formularios alojados en la «Plataforma Integral de Solicitudes Digitales del Estado Peruano Facilita Perú» (2) la cual se encuentra dentro de la conocida «Plataforma Digital Única del Estado Peruano para Orientación al Ciudadano (Plataforma GOB.PE)», que es el portal que conecta digitalmente al ciudadano con el Estado y en el que están migrando todas las entidades para brindar, en un solo portal, la información sobre dichas instituciones y los servicios que brindan al ciudadano.

Por otro lado, uno se puede preguntar si resulta eficiente que el Estado cuente con tantas mesas de parte digitales como entidades que componen la Administración Pública. La respuesta es no (3). De hecho, se ha creado la «Plataforma Única de Recepción Documental del Estado Peruano (o MESA DIGITAL PERÚ)» y la «Casilla Única Perú» que servirá como el único lugar para la recepción y envío de los documentos entre el Estado y los ciudadanos, por lo que las actuales mesas de parte digitales y casillas de notificación ya creadas por las entidades del Estado se irán integrando a dichas plataformas dentro de un periodo de 12 a 18 meses según el tipo de entidad (4).

No cabe duda que la creación de estas plataformas electrónicas constituye un interesante avance en materia de transformación digital de la Administración Pública, a la que se le suman otras materias que se regulan en la Ley de Gobierno Digital, Decreto Legislativo Nº 1412, que en febrero pasado fue reglamentado. Sin embargo, no se debe perder de vista que además se requiere la ejecución de programas educativos que permitan aumentar los porcentajes de inclusión digital de los peruanos y así poder beneficiarse de un mundo más y mejor conectado.

Notas

(1) Puede consultarse al siguiente link: https://indicadores.digital.gob.pe/ visitado el 30 abril de 2021.

(2) Puede consultarse al siguiente link: https://facilita.gob.pe/admin visitado el 30 abril de 2021.

(3) Puede consultarse al siguiente link: https://elperuano.pe/noticia/115673-estado-brindara-servicio-digital-a-la-ciudadania visitado el 30 abril de 2021.

(4) Décima Disposición Complementaria Final del Reglamento del Decreto Legislativo N° 1412 aprobado por Decreto Supremo Nº 029-2021-PCM.

El ranking de felicidad durante la pandemia por el COVID-19

María Elena Guerra Cerrón

Docente

Fuente: http://www.holatelcel.com

Es comprensible que en un contexto de pandemia por el COVID-19 y las diferentes variantes que se vienen manifestando con resultados fatales que todos conocemos, no se haya recordado que el 20 de marzo se celebra el “Día de la felicidad”, porque, al parecer, no tendríamos razones para estar felices, salvo por gozar de salud.

El “Día de la felicidad” fue decretado por la Asamblea General de la ONU para reconocer a la felicidad y el bienestar como aspiraciones universales de las personas y promover su inclusión en las políticas estatales. Además, por el reconocimiento de “…la necesidad de que se aplique al crecimiento económico un enfoque más inclusivo, equitativo y equilibrado, que promueva el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza, la felicidad y el bienestar de todos los pueblos” (1).

Encuentro justificación en este reconocimiento al identificar una relación entre el “Día de la felicidad” y, la “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano” de 1789; dado que, en esta, entre otros, se señala que las reclamaciones de los ciudadanos deben atenderse de acuerdo a los principios simples e incontestables, de acuerdo a la Constitución y a la felicidad de todos. En este marco, ya se viene hablando y escribiendo acerca del derecho a la felicidad como derecho humano, en algunos casos justificándolo y en otros rechazando tal categoría, porque se alega que sería de imposible cumplimiento por parte de los Estados.

Puede señalarse que la felicidad estaría vinculada al bienestar y ambos serían los objetivos de un Estado fuerte (con las características que le corresponderían de acuerdo al régimen económico que se haya elegido), por lo tanto, en las políticas y acciones del Estado sí tendría que considerarse a la felicidad, estableciéndose algunos estándares mínimos.

Recientemente ha sido publicado el ranking de los países más felices del mundo como resultado de un estudio patrocinado por la ONU (2), en el cual el Perú se encuentra en el puesto 63 (no ha variado su posición en relación al año 2020 y en el 2019 se ubicó en el puesto 65). Los países de Europa han ocupado los diez primeros puestos y Finlandia es el «país más feliz del mundo». En Latinoamérica el país más feliz es Costa Rica que se ubica en el puesto 16. Según los autores del estudio (3), los resultados de este ranking son producto del cruce de información recibida de los entrevistados con cifras del PBI y, datos acerca de la libertad individual y corrupción, entre otros.

Una posible explicación (subjetiva) de estos resultados a pesar de la situación sanitaria mundial es que, si bien la felicidad individual se habría visto afectada, esta ha sido compensada con la felicidad colectiva por las diversas manifestaciones de solidaridad que se han evidenciado, convirtiéndose esta en un valor supremo y, también por acciones acertadas de algunos Estados.

Notas:

(1) Organización de las Naciones Unidas, “Día Internacional de la Felicidad”. Acceso el 30 de marzo de 2021. https://bit.ly/3cqjyKi.

(2) DATOSMACRO, “Índice mundial de la felicidad”, en Expansión. Acceso el 30 de marzo de 2021. https://datosmacro.expansion.com/demografia/indice-felicidad.

(3) Redacción Gestión, 2021. “Perú retiene puesto 63 en ranking de felicidad”, Gestión, 23 de marzo. Acceso el 30 de marzo de 2021. https://bit.ly/3drTQEP.

Reconocimiento de la categoría “Sociedad BIC”: visión a futuro

María Elena Guerra-Cerrón

Docente

Fuente: http://www.business-latam.com

Ya tenemos la regulación integral de la llamada “Sociedad BIC” con el reciente DS N.º 004-2021-PRODUCE que aprobó el Reglamento de la Ley N.° 31072, Ley de la Sociedad de Beneficio e Interés Colectivo.

En primer lugar, hay que recordar que no es una forma societaria (como la SA, SRL, o sociedad colectiva, etc.), tampoco es una modalidad como la SAC y SAA, la ley ha establecido que se trata de una categoría.

En segundo lugar, hay que señalar que esta categoría ha sido incorporada al lenguaje técnico del Derecho Societario. Ahora bien, si se tiene en cuenta que, según el RAE, una “categoría” es, entre otras definiciones, una clase de una profesión o actividad, se considera que, en el marco de la Ley General de Sociedades (LGS) se trataría de una clase de actividad (objeto social complementario), que se distingue del objeto social, que como Core business, está previsto en el artículo 11 de la LGS.

En tercer lugar, si bien se destaca la creación de la “Sociedad BIC”, ya que armoniza con los principios de nuestra “Constitución Económica” y de la Economía Social de Mercado, cuya esencia según Alfred Muller Armack “… consiste en combinar el principio de libertad en el mercado con el de compensación social” ; sin embargo, se llama la atención respecto a la formalidad impuesta para su adopción: incorporarla al estatuto, elevar a escritura pública e inscripción en el Registro Público, luego elaborar y presentar un informe técnico para acreditar si se cumple o no con el impacto positivo económico, social y ambiental y/o reducción de un impacto negativo y, finalmente, si  no se cumple con el propósito, se pierde la categoría y, nuevamente hay que iniciar todo el procedimiento hasta la inscripción de la supresión BIC en la Sunarp.

En una primera etapa, en la que se esperaría crear la cultura de trabajo por un propósito e interés colectivo, tal vez debería prescindirse de tanta formalidad para asumir el compromiso BIC, puesto que no se trata de una transformación societaria ni una adecuación, así como tampoco debería requerirse que una persona jurídica especializada elabore un informe con altos estándares internacionales para medir el impacto esperado.

En este contexto, ¿por qué es necesario un trámite como si se tratara de la constitución de una sociedad, o una transformación?, y ¿cuál sería el inconveniente para considerar un procedimiento administrativo de reconocimiento de la categoría BIC ante el Indecopi, tomando como referencia el trámite para la autorización de uso de la Marca País Perú ante Promperú? Esta idea surge ya que a pesar de que no hay beneficios especiales para la “Sociedad BIC”, hay mucha cautela de que se dé un mal uso a esta categoría a través de prácticas anticompetitivas, por ello el Indecopi tiene competencia para disponer medidas correctivas. Si Indecopi reconocería o autorizaría el uso de la categoría BIC, podría ejercer la supervisión directa del cumplimiento de las condiciones del uso se aplicarían las medidas correctivas y sanciones de ser el caso.

La idea es que la mayor parte de las sociedades adquieran la categoría BIC, por ello, corresponde contribuir para la construcción de su posicionamiento.

 ¡“Sociedad BIC”, Alea iacta et!

El antecedente de la prometedora “Ley BIC”

María Elena Guerra-Cerrón

Docente

La aspiración de las personas que realizan una investigación, entre otras, debería ser la obtención de un nuevo conocimiento y que este se materialice en un cambio positivo en aquél ámbito en el que se identificó el objeto de estudio. Entre los jóvenes investigadores destacamos a Juan Diego Mujica Filippi quien alcanzó este objetivo.

Juan Diego se graduó de abogado por la Universidad de Lima en el año 2016 con la tesis denominada “Sociedades de Beneficio e Interés Colectivo: un aporte societario al bienestar social y medioambiental” y en su último capítulo presentó un proyecto de ley y exposición de motivos. Este trabajo es un antecedente de la Ley N° 31072, Ley de la Sociedad de Beneficio e Interés Colectivo, llamada “Sociedad BIC” (Ley), vigente desde el 25/11/2020, en la que se desarrolla una nueva forma de actuación empresarial por parte de las sociedades establecidas y reguladas en la Ley General de Sociedades (LGS).

Si bien en la Ley N° 31072 se hace mención a la “Sociedad BIC”, se aclara y precisa que no se trata de una forma ni de una modalidad societaria, sino de una “categoría jurídica societaria” la que se reconoce con el añadido “BIC” después de la indicación o siglas de la forma societaria respectiva. No se señala la ubicación del añadido, pero se infiere que, por ejemplo, sería “Estrella S.A. BIC”.

El “propósito” es la palabra clave para describir este modelo de actuación empresarial, ya que con este se marca la distinción entre el objeto social propiamente (según se señala en el artículo 11 de la LGS) y la actividad BIC.

Así, en el artículo 6 de la Ley sobre el “Propósito de beneficio” se determina que la sociedad debe establecer objetivos sociales o ambientales en el marco de la “gestión ambientalmente sostenible”. No se trata de elegir libremente cualquier objetivo, sino que este debe estar comprendido o relacionado con la política de sostenibilidad ambiental cuyos principios están establecidos en la Ley General del Ambiente y otras disposiciones sobre la materia, que también se vinculan con los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible).

Se trata de una ley prometedora, pero se requiere compromiso político e institucional para su eficacia y efectividad y además de la participación de la comunidad académica y público en general. Precisamente en este momento se encuentra en etapa de difusión el proyecto de reglamento (http://ow.ly/6H0v30rsEtC) y de recepción de comentarios, por lo que es altamente conveniente revisar los documentos respectivos para tener una opinión y proyección de esta opción para el ámbito societario nacional y ofrecer aportes constructivos.

Juan Diego Mujica Filippi, hoy como responsable del proyecto “Innovación Legal para el Desarrollo Sostenible” del Centro de Sostenibilidad de la Universidad de Lima, sigue trabajando y promoviendo la categoría BIC.

La necesaria combinación del “perfil profesional” y el “perfil personal”

María Elena Guerra-Cerrón

Docente

Cuando se nos pide una foto de perfil por lo general escogemos el mejor lado de nuestra cara o cuerpo, aquel que consideramos que nos favorece y, si es que se requiere un perfil de una persona, lo que se debe hacer es detallar aquello que la caracteriza y la individualiza de las otras personas.

El perfil de la persona puede ser un “perfil personal” o un “perfil profesional”, y se hace la distinción, aunque a simple vista parece que tienen el mismo contenido. Como referencia para explicar la diferencia de fondo entre uno y otro, podemos observar lo que está en el Facebook, en el cual tenemos dos opciones: el Facebook personal, para el perfil personal y el fanpage para el perfil profesional o empresarial; incluso se señala que, entre algunos errores que se cometen está el de tener un Facebook personal y usarlo como perfil profesional. Mientras que con el perfil personal se pueden enviar y recibir solicitudes de amistad y hacer amigos, con el fanpage lo que se obtienen son contactos siempre que den “me gusta” (Rodríguez 2017).

Al parecer se optaría por un “perfil personal” o un “perfil profesional” dependiendo del propósito que se tiene. Así, especialmente para la elaboración del “perfil profesional” hay muchos consejos e incluso talleres en los que se brindan pautas: se orienta a identificar al destinatario del perfil para de acuerdo a ello prepararlo, se recomienda el número de palabras que deberían utilizarse y, hasta se recomienda revisar otros perfiles profesionales para tomarlos como modelo y tal vez usar algunas palabras o frases para adecuarlas a su propio perfil. La idea es causar una buena impresión con el “perfil profesional” puesto que, como dice Natalie Massenet: “Nunca olvides que solo tienes una oportunidad de dar una buena primera impresión con inversionistas, clientes, relaciones públicas y mercadotecnia”.

Sin duda, la primera impresión es muy importante, pero no hay que cometer el error de mostrar el perfil de una persona distinta o dar una imagen irreal, porque si bien la primera impresión se recordará, la decepción será mayor al advertirse la falta de sinceridad y el cálculo estratégico para lograr alcanzar los objetivos, lo que podría ilustrarse con la frase.

“Todo lo que brilla no es oro”.

Es recomendable combinar el “perfil profesional” con el “perfil personal” y, mostrar a la persona por ambos lados o perfiles. Incluso es un buen ejercicio, porque para ello se requiere una autoevaluación previa de aquellas características que podrían mejorarse para fortalecer la “marca personal”.

Entonces a cuidar la buena primera impresión que se quiere dar, pero tener en cuenta que “Casi todos darán una buena primera impresión, pero solo unos pocos darán una buena impresión duradera”, como lo señala Sonya Parker.

De parte del equipo de Boletín Sociedades: ¡Feliz Año 2021!

Referencias

(1) Rodríguez, Begoña. 2017. “Facebook diferencias entre perfil personal y perfil profesional”. Estrategia online, 27 de julio. Acceso el 30 de diciembre de 2020. https://bit.ly/3o0scmf.

El Congreso de Derecho Comercial-Empresarial

Manuel de Jesús ACOSTA DELGADO

Coordinador del Boletín Sociedades

De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española, una de las acepciones de «congreso» se refiere a aquella «conferencia generalmente periódica en que los miembros de una asociación, cuerpo, organismo, profesión, etc., se reúnen para debatir cuestiones previamente fijadas». La riqueza de un congreso radica en la diversidad de opiniones y en el alto nivel de preparación de las personas que convoca en sus debates, lo cual demanda de una organización seria que planifica este encuentro cuidando de cada detalle.

Reconociendo la importancia del estudio de la empresa, es que el Boletín Sociedades y el Grupo de Estudios Sociedades, organizan cada dos años, el Congreso de Derecho Comercial-Empresarial, enfoque multidisciplinario, un evento académico que reúne a destacados profesionales del Derechoque analizan el fenómeno empresarial y sus implicancias jurídicas, lo cual permite tener un mejor entendimiento de dicho fenómeno que no se agota en el estudio de las clásicas disciplinas del Derecho Comercial.

Como se recuerda, este año, a finales de octubre, se llevó a cabo la sexta edición del citado congreso donde el giro del debate académico esta vez se centró en la transformación digital y el impacto internacional del legal tech y tech law, que reunió a ponentes, entre nacionales y extranjeros, de diversas especialidades del Derecho; no obstante, las dificultades actuales, hizo honor al tema de debate al realizarla enteramente bajo la modalidad on line mediante la tan conocida plataforma Zoom.

Es interesante ver como este evento se viene institucionalizado en el tiempo y cada vez cuenta con mayor asistencia, lo cual nos recuerda a su primera edición en septiembre del año 2011 el cual fue organizado de forma conjunta, en dicha oportunidad, por el Boletín Sociedades, el Taller de Derecho Empresarial Ulises Montoya y el Taller de Derecho Penal Económico y de la Empresa —organizaciones estudiantiles de la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos— bajo el importante auspicio del Instituto Peruano de Derecho Mercantil.

Esperemos que el año 2022, en que realizaremos la séptima edición del congreso, se haya superado las circunstancias actuales para poder volver con el mismo entusiasmo con que emprendemos cada proyecto en Sociedades.

Finalmente, no podemos dejar de mencionar que el pasado 14 de noviembre de 2020, el Grupo de Estudios Sociedades celebró siete años de fundación. Un verdadero logro para una organización de estudiantes sanmarquinos que se suma a la celebración de los diez años de creación del Boletín Sociedades que inspiró al grupo de estudios y sustentó sus bases.

La “Nueva normalidad”

María Elena Guerra-Cerrón

Docente

“Nueva normalidad” es una expresión que ha sido incorporada a nuestro lenguaje común y daría la impresión que ha surgido a propósito de los efectos del COVID-19; sin embargo, como New normal habría sido usado por primera vez en un artículo de Bloomberg News (Miller y Benjamin 2008) cuyo título en castellano sería “La economía post-subprime importa un crecimiento deficiente en la nueva normalidad en EE.UU” en el contexto de una crisis financiera de 2007-2008, esto es, que su uso se originó en el ámbito económico.

Desde allí New normal ha venido siendo usado, de manera general, para describir los efectos que se producen, las condiciones que se presentan y las acciones que se realizan por sucesos extraordinarios que se convierten en “normales” hasta que ocurra un nuevo suceso. En el año 2020 por el suceso COVID-19 de alcance mundial, la expresión “Nueva normalidad” se usa en diferentes sentidos y contextos.

En lo que refiere a la actividad empresarial post COVID-19 la “Nueva Normalidad”, entre otros, la atención es a las acciones y las medidas para que los empresarios se mantengan en  el mercado y capten el interés de los clientes o consumidores; sin embargo, tal vez más importante que lo señalado, es adoptar estrategias como el llamado Reskilling (re- capacitación) para su personal. Se trata de calificar y clasificar a los trabajadores para una reconversión (otros lo llaman reciclaje profesional) buscando así desarrollar nuevas habilidades, especialmente con la herramienta de la Tecnología de la Información y Comunicación (TIC). Incluso se recomienda que no esperemos a que el empleador nos “re-capacite”, sino que tomemos la iniciativa de nuestra propia reconversión, identificando aquellas destrezas que requerimos para poder hacer el trabajo de antes de una manera diferente y eficiente.

En otro contexto, la UNESCO (2020) “… cuestiona nuestra percepción sobre lo que debería significar la vuelta a la normalidad en la era post-COVID-19” y lo hace a través de una campaña –mostrando el mundo antes y durante la pandemia- con la finalidad de hacernos reflexionar acerca de nuestra percepción de la normalidad. Destaca las muestras de cooperación y solidaridad durante la emergencia sanitaria y exhorta a que esas acciones consideradas lecciones aprendidas, no se olviden en la “Nueva normalidad”, ya que de otro modo no se podrá construir un futuro mejor.

La frase de UNESCO que “Nuestra realidad anterior ya no puede ser aceptada como normal. Ahora es el momento de cambiar”, trae a mi mente la frase del visionario Marshall McLuhan (López 2017), “La mayoría de las personas viven en una época anterior, pero uno debe vivir en su propio tiempo”. De la combinación de ambas ideas el mensaje para la acción es claro tenemos que evaluar ahora nuestra propia realidad para tomar acciones para la “Nueva normalidad”.

Referencias

Alberto López. 2017. «Marshall McLuhan, el visionario de la “aldea global” de la comunicación». El País, 21 de julio. Acceso el 27 de septiembre de 2020. https://elpais.com/cultura/2017/07/21/actualidad/1500619102_672795.html

Rich Miller, y Matthew Benjamin. 2008. «Post-Subprime Economy Means Subpar Growth as New Normal in U.S.», Bloomberg, 18 de mayo. Acceso el 27 de septiembre de 2020. https://www.bloomberg.com/news/articles/2008-05-18/post-subprime-economy-means-subpar-growth-as-new-normal-in-u-s

UNESCO, 2020. «La campaña «La Nueva Normalidad» de la UNESCO», 10 de junio. Acceso el 27 de septiembre de 2020. https://es.unesco.org/campaign/nextnormal