Reconocimiento de la categoría “Sociedad BIC”: visión a futuro

María Elena Guerra-Cerrón

Docente

Fuente: http://www.business-latam.com

Ya tenemos la regulación integral de la llamada “Sociedad BIC” con el reciente DS N.º 004-2021-PRODUCE que aprobó el Reglamento de la Ley N.° 31072, Ley de la Sociedad de Beneficio e Interés Colectivo.

En primer lugar, hay que recordar que no es una forma societaria (como la SA, SRL, o sociedad colectiva, etc.), tampoco es una modalidad como la SAC y SAA, la ley ha establecido que se trata de una categoría.

En segundo lugar, hay que señalar que esta categoría ha sido incorporada al lenguaje técnico del Derecho Societario. Ahora bien, si se tiene en cuenta que, según el RAE, una “categoría” es, entre otras definiciones, una clase de una profesión o actividad, se considera que, en el marco de la Ley General de Sociedades (LGS) se trataría de una clase de actividad (objeto social complementario), que se distingue del objeto social, que como Core business, está previsto en el artículo 11 de la LGS.

En tercer lugar, si bien se destaca la creación de la “Sociedad BIC”, ya que armoniza con los principios de nuestra “Constitución Económica” y de la Economía Social de Mercado, cuya esencia según Alfred Muller Armack “… consiste en combinar el principio de libertad en el mercado con el de compensación social” ; sin embargo, se llama la atención respecto a la formalidad impuesta para su adopción: incorporarla al estatuto, elevar a escritura pública e inscripción en el Registro Público, luego elaborar y presentar un informe técnico para acreditar si se cumple o no con el impacto positivo económico, social y ambiental y/o reducción de un impacto negativo y, finalmente, si  no se cumple con el propósito, se pierde la categoría y, nuevamente hay que iniciar todo el procedimiento hasta la inscripción de la supresión BIC en la Sunarp.

En una primera etapa, en la que se esperaría crear la cultura de trabajo por un propósito e interés colectivo, tal vez debería prescindirse de tanta formalidad para asumir el compromiso BIC, puesto que no se trata de una transformación societaria ni una adecuación, así como tampoco debería requerirse que una persona jurídica especializada elabore un informe con altos estándares internacionales para medir el impacto esperado.

En este contexto, ¿por qué es necesario un trámite como si se tratara de la constitución de una sociedad, o una transformación?, y ¿cuál sería el inconveniente para considerar un procedimiento administrativo de reconocimiento de la categoría BIC ante el Indecopi, tomando como referencia el trámite para la autorización de uso de la Marca País Perú ante Promperú? Esta idea surge ya que a pesar de que no hay beneficios especiales para la “Sociedad BIC”, hay mucha cautela de que se dé un mal uso a esta categoría a través de prácticas anticompetitivas, por ello el Indecopi tiene competencia para disponer medidas correctivas. Si Indecopi reconocería o autorizaría el uso de la categoría BIC, podría ejercer la supervisión directa del cumplimiento de las condiciones del uso se aplicarían las medidas correctivas y sanciones de ser el caso.

La idea es que la mayor parte de las sociedades adquieran la categoría BIC, por ello, corresponde contribuir para la construcción de su posicionamiento.

 ¡“Sociedad BIC”, Alea iacta et!

El antecedente de la prometedora “Ley BIC”

María Elena Guerra-Cerrón

Docente

La aspiración de las personas que realizan una investigación, entre otras, debería ser la obtención de un nuevo conocimiento y que este se materialice en un cambio positivo en aquél ámbito en el que se identificó el objeto de estudio. Entre los jóvenes investigadores destacamos a Juan Diego Mujica Filippi quien alcanzó este objetivo.

Juan Diego se graduó de abogado por la Universidad de Lima en el año 2016 con la tesis denominada “Sociedades de Beneficio e Interés Colectivo: un aporte societario al bienestar social y medioambiental” y en su último capítulo presentó un proyecto de ley y exposición de motivos. Este trabajo es un antecedente de la Ley N° 31072, Ley de la Sociedad de Beneficio e Interés Colectivo, llamada “Sociedad BIC” (Ley), vigente desde el 25/11/2020, en la que se desarrolla una nueva forma de actuación empresarial por parte de las sociedades establecidas y reguladas en la Ley General de Sociedades (LGS).

Si bien en la Ley N° 31072 se hace mención a la “Sociedad BIC”, se aclara y precisa que no se trata de una forma ni de una modalidad societaria, sino de una “categoría jurídica societaria” la que se reconoce con el añadido “BIC” después de la indicación o siglas de la forma societaria respectiva. No se señala la ubicación del añadido, pero se infiere que, por ejemplo, sería “Estrella S.A. BIC”.

El “propósito” es la palabra clave para describir este modelo de actuación empresarial, ya que con este se marca la distinción entre el objeto social propiamente (según se señala en el artículo 11 de la LGS) y la actividad BIC.

Así, en el artículo 6 de la Ley sobre el “Propósito de beneficio” se determina que la sociedad debe establecer objetivos sociales o ambientales en el marco de la “gestión ambientalmente sostenible”. No se trata de elegir libremente cualquier objetivo, sino que este debe estar comprendido o relacionado con la política de sostenibilidad ambiental cuyos principios están establecidos en la Ley General del Ambiente y otras disposiciones sobre la materia, que también se vinculan con los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible).

Se trata de una ley prometedora, pero se requiere compromiso político e institucional para su eficacia y efectividad y además de la participación de la comunidad académica y público en general. Precisamente en este momento se encuentra en etapa de difusión el proyecto de reglamento (http://ow.ly/6H0v30rsEtC) y de recepción de comentarios, por lo que es altamente conveniente revisar los documentos respectivos para tener una opinión y proyección de esta opción para el ámbito societario nacional y ofrecer aportes constructivos.

Juan Diego Mujica Filippi, hoy como responsable del proyecto “Innovación Legal para el Desarrollo Sostenible” del Centro de Sostenibilidad de la Universidad de Lima, sigue trabajando y promoviendo la categoría BIC.

La necesaria combinación del “perfil profesional” y el “perfil personal”

María Elena Guerra-Cerrón

Docente

Cuando se nos pide una foto de perfil por lo general escogemos el mejor lado de nuestra cara o cuerpo, aquel que consideramos que nos favorece y, si es que se requiere un perfil de una persona, lo que se debe hacer es detallar aquello que la caracteriza y la individualiza de las otras personas.

El perfil de la persona puede ser un “perfil personal” o un “perfil profesional”, y se hace la distinción, aunque a simple vista parece que tienen el mismo contenido. Como referencia para explicar la diferencia de fondo entre uno y otro, podemos observar lo que está en el Facebook, en el cual tenemos dos opciones: el Facebook personal, para el perfil personal y el fanpage para el perfil profesional o empresarial; incluso se señala que, entre algunos errores que se cometen está el de tener un Facebook personal y usarlo como perfil profesional. Mientras que con el perfil personal se pueden enviar y recibir solicitudes de amistad y hacer amigos, con el fanpage lo que se obtienen son contactos siempre que den “me gusta” (Rodríguez 2017).

Al parecer se optaría por un “perfil personal” o un “perfil profesional” dependiendo del propósito que se tiene. Así, especialmente para la elaboración del “perfil profesional” hay muchos consejos e incluso talleres en los que se brindan pautas: se orienta a identificar al destinatario del perfil para de acuerdo a ello prepararlo, se recomienda el número de palabras que deberían utilizarse y, hasta se recomienda revisar otros perfiles profesionales para tomarlos como modelo y tal vez usar algunas palabras o frases para adecuarlas a su propio perfil. La idea es causar una buena impresión con el “perfil profesional” puesto que, como dice Natalie Massenet: “Nunca olvides que solo tienes una oportunidad de dar una buena primera impresión con inversionistas, clientes, relaciones públicas y mercadotecnia”.

Sin duda, la primera impresión es muy importante, pero no hay que cometer el error de mostrar el perfil de una persona distinta o dar una imagen irreal, porque si bien la primera impresión se recordará, la decepción será mayor al advertirse la falta de sinceridad y el cálculo estratégico para lograr alcanzar los objetivos, lo que podría ilustrarse con la frase.

“Todo lo que brilla no es oro”.

Es recomendable combinar el “perfil profesional” con el “perfil personal” y, mostrar a la persona por ambos lados o perfiles. Incluso es un buen ejercicio, porque para ello se requiere una autoevaluación previa de aquellas características que podrían mejorarse para fortalecer la “marca personal”.

Entonces a cuidar la buena primera impresión que se quiere dar, pero tener en cuenta que “Casi todos darán una buena primera impresión, pero solo unos pocos darán una buena impresión duradera”, como lo señala Sonya Parker.

De parte del equipo de Boletín Sociedades: ¡Feliz Año 2021!

Referencias

(1) Rodríguez, Begoña. 2017. “Facebook diferencias entre perfil personal y perfil profesional”. Estrategia online, 27 de julio. Acceso el 30 de diciembre de 2020. https://bit.ly/3o0scmf.

El Congreso de Derecho Comercial-Empresarial

Manuel de Jesús ACOSTA DELGADO

Coordinador del Boletín Sociedades

De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española, una de las acepciones de «congreso» se refiere a aquella «conferencia generalmente periódica en que los miembros de una asociación, cuerpo, organismo, profesión, etc., se reúnen para debatir cuestiones previamente fijadas». La riqueza de un congreso radica en la diversidad de opiniones y en el alto nivel de preparación de las personas que convoca en sus debates, lo cual demanda de una organización seria que planifica este encuentro cuidando de cada detalle.

Reconociendo la importancia del estudio de la empresa, es que el Boletín Sociedades y el Grupo de Estudios Sociedades, organizan cada dos años, el Congreso de Derecho Comercial-Empresarial, enfoque multidisciplinario, un evento académico que reúne a destacados profesionales del Derechoque analizan el fenómeno empresarial y sus implicancias jurídicas, lo cual permite tener un mejor entendimiento de dicho fenómeno que no se agota en el estudio de las clásicas disciplinas del Derecho Comercial.

Como se recuerda, este año, a finales de octubre, se llevó a cabo la sexta edición del citado congreso donde el giro del debate académico esta vez se centró en la transformación digital y el impacto internacional del legal tech y tech law, que reunió a ponentes, entre nacionales y extranjeros, de diversas especialidades del Derecho; no obstante, las dificultades actuales, hizo honor al tema de debate al realizarla enteramente bajo la modalidad on line mediante la tan conocida plataforma Zoom.

Es interesante ver como este evento se viene institucionalizado en el tiempo y cada vez cuenta con mayor asistencia, lo cual nos recuerda a su primera edición en septiembre del año 2011 el cual fue organizado de forma conjunta, en dicha oportunidad, por el Boletín Sociedades, el Taller de Derecho Empresarial Ulises Montoya y el Taller de Derecho Penal Económico y de la Empresa —organizaciones estudiantiles de la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos— bajo el importante auspicio del Instituto Peruano de Derecho Mercantil.

Esperemos que el año 2022, en que realizaremos la séptima edición del congreso, se haya superado las circunstancias actuales para poder volver con el mismo entusiasmo con que emprendemos cada proyecto en Sociedades.

Finalmente, no podemos dejar de mencionar que el pasado 14 de noviembre de 2020, el Grupo de Estudios Sociedades celebró siete años de fundación. Un verdadero logro para una organización de estudiantes sanmarquinos que se suma a la celebración de los diez años de creación del Boletín Sociedades que inspiró al grupo de estudios y sustentó sus bases.

La “Nueva normalidad”

María Elena Guerra-Cerrón

Docente

“Nueva normalidad” es una expresión que ha sido incorporada a nuestro lenguaje común y daría la impresión que ha surgido a propósito de los efectos del COVID-19; sin embargo, como New normal habría sido usado por primera vez en un artículo de Bloomberg News (Miller y Benjamin 2008) cuyo título en castellano sería “La economía post-subprime importa un crecimiento deficiente en la nueva normalidad en EE.UU” en el contexto de una crisis financiera de 2007-2008, esto es, que su uso se originó en el ámbito económico.

Desde allí New normal ha venido siendo usado, de manera general, para describir los efectos que se producen, las condiciones que se presentan y las acciones que se realizan por sucesos extraordinarios que se convierten en “normales” hasta que ocurra un nuevo suceso. En el año 2020 por el suceso COVID-19 de alcance mundial, la expresión “Nueva normalidad” se usa en diferentes sentidos y contextos.

En lo que refiere a la actividad empresarial post COVID-19 la “Nueva Normalidad”, entre otros, la atención es a las acciones y las medidas para que los empresarios se mantengan en  el mercado y capten el interés de los clientes o consumidores; sin embargo, tal vez más importante que lo señalado, es adoptar estrategias como el llamado Reskilling (re- capacitación) para su personal. Se trata de calificar y clasificar a los trabajadores para una reconversión (otros lo llaman reciclaje profesional) buscando así desarrollar nuevas habilidades, especialmente con la herramienta de la Tecnología de la Información y Comunicación (TIC). Incluso se recomienda que no esperemos a que el empleador nos “re-capacite”, sino que tomemos la iniciativa de nuestra propia reconversión, identificando aquellas destrezas que requerimos para poder hacer el trabajo de antes de una manera diferente y eficiente.

En otro contexto, la UNESCO (2020) “… cuestiona nuestra percepción sobre lo que debería significar la vuelta a la normalidad en la era post-COVID-19” y lo hace a través de una campaña –mostrando el mundo antes y durante la pandemia- con la finalidad de hacernos reflexionar acerca de nuestra percepción de la normalidad. Destaca las muestras de cooperación y solidaridad durante la emergencia sanitaria y exhorta a que esas acciones consideradas lecciones aprendidas, no se olviden en la “Nueva normalidad”, ya que de otro modo no se podrá construir un futuro mejor.

La frase de UNESCO que “Nuestra realidad anterior ya no puede ser aceptada como normal. Ahora es el momento de cambiar”, trae a mi mente la frase del visionario Marshall McLuhan (López 2017), “La mayoría de las personas viven en una época anterior, pero uno debe vivir en su propio tiempo”. De la combinación de ambas ideas el mensaje para la acción es claro tenemos que evaluar ahora nuestra propia realidad para tomar acciones para la “Nueva normalidad”.

Referencias

Alberto López. 2017. «Marshall McLuhan, el visionario de la “aldea global” de la comunicación». El País, 21 de julio. Acceso el 27 de septiembre de 2020. https://elpais.com/cultura/2017/07/21/actualidad/1500619102_672795.html

Rich Miller, y Matthew Benjamin. 2008. «Post-Subprime Economy Means Subpar Growth as New Normal in U.S.», Bloomberg, 18 de mayo. Acceso el 27 de septiembre de 2020. https://www.bloomberg.com/news/articles/2008-05-18/post-subprime-economy-means-subpar-growth-as-new-normal-in-u-s

UNESCO, 2020. «La campaña «La Nueva Normalidad» de la UNESCO», 10 de junio. Acceso el 27 de septiembre de 2020. https://es.unesco.org/campaign/nextnormal

El “nuevo lenguaje justec” en el Derecho

María Elena Guerra-Cerrón

Docente

Si bien en el mundo hace muchos años se comenzó a hablar y a trabajar en el “Gobierno en Internet” que trajo la aparición del “Gobierno Electrónico” para la modernización y eficiencia de los Estados en el Perú, recién en el año 2002 se aprobó la Ley N.º 27658 “Ley marco de modernización de la gestión del Estado” en la que se establece, entre otros, el uso de modernos recursos tecnológicos, para luego, en el año 2006  aprobarse la “Estrategia nacional de Gobierno Electrónico” (Resolución Ministerial N.° 274- 2006-PCM) como instrumento de gestión para definir las actividades informáticas de las entidades de la Administración Pública.

Al parecer el “Gobierno Electrónico” dejó de ser un concepto vigente, al ser sustituido por el “Gobierno Digital” que es más amplio ya que su objetivo  no sólo es la modernización del Estado en el uso de la tecnologías, sino también que los usuarios conozcan y aprendan su uso.

Acorde con este nuevo concepto, mediante Decreto Legislativo N.° 1412 del año 2018 se aprobó la “Ley del Gobierno Digital” a fin de establecer el marco para el desarrollo de la gestión de la identidad digital, servicios digitales, arquitectura digital, interoperabilidad, seguridad digital y datos, entre otros,  así como el régimen jurídico aplicable al uso transversal de tecnologías. Finalmente destacamos el Decreto de Urgencia N.º 006 de enero del presente año por el que se crea el “Sistema de Transformación Digital” y se señala que se trata de un”… proceso continuo, disruptivo, estratégico y de cambio cultural que se sustenta en el uso intensivo de las tecnologías digitales, sistematización y análisis de datos para generar efectos económicos, sociales y de valor para las personas”, y el Decreto de Urgencia Nº 007-2020  en el que se establecen medidas para garantizar la confianza digital y se definen conceptos como economía digital, incidente de seguridad digital, gestión de incidentes de seguridad digital y riesgo de seguridad digital, ciberseguridad, servicio digital y proveedor de servicios digitales.

Este desarrollo normativo y la evolución tecnológica que venían ocurriendo en nuestro país, tal vez no fueron cercanos a muchos de nosotros, pero hoy nos encontramos en un complejo “entorno digital” en el que escuchamos hablar de la “inteligencia artifi­cial”, Blockchain y Big Data, entre otros, y en este nuevo contexto hemos comenzado a usar términos, por ejemplo en el ámbito judicial, como: “expediente scaneado”, “expediente electrónico” , “expediente digital”, “proceso electrónico” y “proceso digital”, entre otros ; sin embargo, desconocemos si estamos usando los términos correctamente.

Así, relacionamos el “espanglish”; que según el RAE se defi­ne como la “Modalidad del habla de algunos grupos hispanos de los Estados Unidos en la que se mezclan elementos léxicos y gramaticales del español y del inglés”;  con la combinación de  términos jurídicos y  términos informáticos que estamos usando a la que hemos denominado el “nuevo lenguaje justec”.

Los abogados no hemos sido formados en la Informática; que tiene su propio código de comunicación y que difiere notablemente del lenguaje jurídico; por ello, necesitamos de los profesionales en informática para que nos enseñen a usar con propiedad algunos términos, esto forma parte del cambio cultural que se espera por el fenómeno de la “Transformación Digital”.