
Escribe: Isaac Josué Vasquez Villanueva
Estudiante de 5to año de Derecho de la UNMSM.
Coordinador del Congreso Internacional de Historia de la Universidad de San Marcos (R.R. N°003012-2026-R/UNMSM)
Fuente: https://peruanticuario.com/
Como se sabe la Universidad de San Marcos se funda en el siglo XVI —como inicia el relato de Luis Antonio Eguiguren— un glorioso 12 de mayo de 1551 con la firma solemne del rey-emperador Carlos (I de Castilla y V de Alemania) y la reina madre Juana I “la loca” en la Real Provisión de fundación ante el que había sido secretario del Consejo de Indias de Sevilla, Juan de Samano, en la casa real de la villa de Valladolid, que fungía como una de las sedes de la itinerante corte hispánica, pues no había en ese momento una “capital” de lo que más adelante fuese España (por aquel entonces todavía Castilla, León, Navarra y Aragón).
Cabe agregar que, el estudio que hemos dedicado a este día fasto de fundación no ha escatimado en detalles, toda vez que nos podemos aproximar incluso a la hora de la firma, la cual que se teoriza alrededor de las 12 horas. Dicha conclusión fue arribada por eminentes maestros de la historia sanmarquina tales como Juan Vicente Ugarte del Pino, Jorge Puccinelli Converso, Carlos Daniel Valcárcel Esparza, Ella Dunbar Temple, José Ñique de la Puente, entre otros. El fundamento de esta afirmación se asienta en el hecho de que los castellanos son madrugadores y por esta razón sus primeras actividades en el día empiezan a una hora relativamente tarde (de ahí que los eventos solemnes como la misa de doce se realicen a esa hora).
Ahora bien, con la Real Cédula de fundación se cumple la empresa iniciada formalmente por la orden de los predicadores (dominicos) en la ciudad de Cuzco. Estos clérigos —afirma Ugarte del Pino— se carteaban con el padre de Arcos (Fray Antonio de Arcos), quien a su vez era uno de los pocos que recibía la correspondencia directa del más célebre dominico de la Universidad de Salamanca, Francisco de Vitoria (1483-1546).
El ilustre Francisco de Vitoria recomienda al padre de Arcos iniciar la impartición de la educación superior en el nuevo continente que se debía llevar adelante mediante la fundación de una institución que en aquellos tiempos no se denominaba “universidad”, sino que tenían el nombre de “Estudios Generales” (Studium Generale). Esta encomienda se concretiza en 1548 en los sótanos de la Iglesia de Santo Domingo de la orden de los predicadores, quienes toman la posta mediante un capítulo provincial (asamblea religiosa) donde acuerdan formar un Studium Generale para los hijos de los peninsulares a quienes les resultaba complicado trasladarse constantemente a España. Es decir, la Universidad de San Marcos realmente se funda, de manera histórica, en 1548 en la ciudad de Cusco.
Sin embargo, resultaba menester gestionar el permiso del Rey para el funcionamiento de cualquier Studium General en los dominios castellanos. En esa línea directriz, la misión de solicitar dicho pase regio recayó sobre un sacerdote genial, Fray Tomás de San Martín (Palencia, 1482 – Lima, 1555) y el capitán Jerónimo de Aliaga.
Estos llegaron a Lima donde el Cabildo de la ciudad ratifica lo que se había acordado en Cuzco en el sentido de conformar una comisión para ir al encuentro del Rey. Los dos personajes aludidos (y según otras versiones acompañados también por el pacificador La Gasca) parten del puerto de Santa María de Lima (ahora puerto del Callao) en enero de 1550 y desembarcan en la península ibérica para solicitar la tan ansiada Real Cédula para la fundación y reconocimiento oficial del Estudio General limense.
Estos hablan en primer término con la reina madre doña Juana (que injustamente recibe el apelativo de “la loca”) quien convence a su hijo, el Rey Carlos, para que firme la Real Provisión. En efecto, tal como señaló el ilustre historiador y Raúl Rivera Serna, quien estudió a profundidad este documento, la fundación del Estudio General de Lima no hubiese sido posible sin la influencia y la decisiva recomendación de la reina madre. Es así como San Marcos se consagra como la primera universidad de América, pues se fundó por Real Provisión, cuya dación es la más antigua en nuestro continente. Como afirma Miguel de los Santos Maticorena Estrada, quien trabajó por recomendación de Raúl Porras en el Archivo General de Indias de Sevilla muchos años desde 1949, otras universidades con un poco más de antigüedad (verbigracia: Universidad de Santo Domingo) se fundaron por Bula papal que no tenía una calidad equiparable a esta primera.