«Super niño costero»: analizando su impacto económico-social en el Perú

Escribe: Michell Fabrizio Blas Diaz

Bachiller de Derecho de la UNMSM
Miembro honorario del Grupo de Estudios Sociedades – GES

Fuente: ANDINA/Difusión

I. Introducción

El impacto de las últimas anomalías climáticas continúa siendo un desafío determinante para la estabilidad económica del Perú. A pesar del dinamismo sostenido durante los primeros meses de 2026, la persistencia del Fenómeno El Niño genera un impacto inmediato en la economía peruana: el agua tibia ahuyenta especies clave como la anchoveta, paralizando la pesca, mientras que las lluvias extremas en el norte y las sequías en el sur destruyen cultivos, recortan la producción agrícola y afectan las carreteras. Esto interrumpe el transporte de alimentos, presiona los precios al alza y termina frenando el crecimiento del PBI nacional. Esta situación ha generado una preocupante desaceleración al cierre del primer semestre, golpeando directamente a sectores primarios que son fundamentales para el desarrollo nacional. A continuación, se analizan las cifras recientes publicadas por el INEI, las cuales evidencian cómo este choque climático ha comenzado a pasarle factura al crecimiento del país.

II. El golpe directo a nuestros sectores primarios

Cuando hablamos del Fenómeno El Niño, los primeros en sentir el impacto son los sectores que dependen directamente de las condiciones naturales. En junio, la pesca y el sector agropecuario se llevaron la peor parte, pues el calentamiento anómalo del mar ahuyentó a especies clave como la anchoveta, paralizando gran parte de la actividad pesquera en nuestra costa. Al mismo tiempo, en el campo, los cambios bruscos de temperatura y las lluvias inusuales alteraron los ciclos de siembra y cosecha. No se trata solo de números; estamos hablando de miles de agricultores y pescadores que vieron mermados sus ingresos de un mes para otro, lo que explica parte del freno económico nacional.

III. El efecto dominó: la manufactura también se resiente

En la economía, todo está conectado. La caída de los sectores primarios generó un inevitable «efecto dominó» que golpeó fuertemente a la manufactura, especialmente a la industria de procesamiento primario. Si no hay anchoveta, las fábricas de harina y aceite de pescado se detienen; si el agro produce menos, la agroindustria tiene menos materia prima para envasar y exportar. Esta parálisis en las fábricas no solo reduce la producción nacional, sino que también afecta la generación de empleo formal temporal, un pilar fundamental para el consumo de miles de familias peruanas.

IV. Las cifras del INEI: una clara tendencia a la desaceleración

Si hacemos una mirada al presente año, el dato de junio es una señal de alerta que no podemos ignorar. Según el informe del INEI, ese 1,75% de crecimiento no solo es la cifra más baja del año, sino que confirma una tendencia a la baja. Empezamos el año con un optimista 3,76% en enero y nos mantuvimos por encima del 3% hasta abril. Sin embargo, en mayo ya se había dado un aviso al bajar a 2,18%. Esta curva descendente refleja cómo el dinamismo económico del primer trimestre se ha ido encontrando con la realidad climática, frenando el ritmo de expansión que el país necesita para recuperarse plenamente (Prialé, 2026).

V. Perspectivas: ¿Qué nos espera el resto del año?

El gran reto ahora es cómo afrontamos los próximos meses que restan del año. El impacto de El Niño desde junio nos dejó una lección clara: nuestra economía sigue siendo altamente vulnerable a los choques climáticos. Para que el PBI vuelva a tomar impulso y no caigamos en un estancamiento prolongado, será crucial la respuesta del Estado a través de planes de contingencia, inversión pública en prevención y apoyo financiero a los sectores afectados. El segundo semestre de 2026 depende, en gran medida, de si logramos mitigar los daños climáticos y reactivar otros motores económicos, como la minería o el consumo interno, para compensar las pérdidas del agro y la pesca. Frente a ello, el incremento en la probabilidad de un Fenómeno El Niño extraordinario, de un 9% a más del 40%, proyecta un escenario complicado para la economía peruana y amenaza con reducir la expectativa de crecimiento por debajo del 3,3% previsto inicialmente para este año. De acuerdo con María Alejandra Ormeño (2026), quien actualmente es jefa de Políticas Públicas del Instituto Peruano de Economía (IPE), los golpes más duros recaerán sobre la pesca, la agroexportación, la agricultura familiar y la infraestructura pública.

En este contexto histórico, un Fenómeno El Niño de intensidad extraordinaria, como los ocurridos en 1983 o 1998, ha llegado a restar entre 3 y 5 puntos al PBI, mientras que episodios fuertes como los de 2017 y 2023 restaron entre 1 y 1,5 puntos (INEI, 2026). En la actualidad, tanto el sector agrícola como el pesquero ya registran caídas cercanas al 5%. Si bien la agroexportación suele moderar su avance al 4% durante estos eventos, el agro enfocado en el consumo interno sufre el golpe más directo, habiendo caído un 7% en la campaña 2022-2023 (Ormeño, 2026).

Las implicancias de este choque climático van más allá de los indicadores macroeconómicos y amenazan directamente el bienestar social en los siguientes aspectos:

a) Efecto en el bolsillo: La menor oferta de alimentos presiona los precios al alza, avivando la inflación y recortando el poder adquisitivo de los hogares.

b) Riesgo laboral: Un escenario similar al de 2023 pondría en peligro más de 100,000 empleos formales en total, de los cuales unos 98,000 corresponden exclusivamente al sector agrícola, lo que reduciría los ingresos familiares y elevaría el riesgo de pobreza.

c) Infraestructura en alerta: Con más del 60% de las viviendas, colegios y centros de salud bajo condición de informalidad, la vulnerabilidad física es alta. Cerca de 27,000 colegios públicos presentan serias deficiencias estructurales, comprometiendo la seguridad de más de un millón de estudiantes y docentes ante eventuales inundaciones por falta de obras de prevención.

VI. ¿Qué acciones realizó el Estado frente a este fenómeno?

La fragilidad del Perú frente al Fenómeno El Niño no es un accidente, sino que también está relacionada con un Estado que actúa para apagar incendios y no siempre logra prevenirlos. La especialista enfatiza que el país podría sobrellevar estas crisis climáticas con mayor capacidad de respuesta si existiera una verdadera cultura de prevención, en lugar del enfoque reactivo que ha predominado.

Esta falta de previsión se evidencia tanto en las cifras como en la gestión de los recursos públicos:

a) Recorte en prevención: El presupuesto destinado a la gestión de desastres sufrió una drástica caída del 30% en los últimos años. Las autoridades recién reaccionaron cuando la emergencia estuvo encima en 2023, pero incluso en ese momento la gestión fue deficiente: de cada 10 soles presupuestados para hacer frente a la coyuntura de 2023-2024, 3 soles se quedaron sin ejecutar.

b) Obras estancadas: El mayor cuello de botella radica en la incapacidad de transformar el dinero en soluciones concretas. Actualmente, el 58% de las obras destinas a la gestión de riesgos y emergencias está paralizado o abandonado. Se trata de más de 2,300 proyectos frenados por burocracia, expedientes técnicos mal elaborados o falta de prioridad.

VII. Impacto económico

El Fenómeno El Niño 2026-2027 impacta fuertemente en la economía peruana debido a las debilidades en la infraestructura preventiva y a los retrasos en la ejecución de obras públicas regionales.

7.1. Impacto general en el PBI

a) Respecto a la contracción económica: Las proyecciones (BCRP, IDIS y Macroconsult) estiman que el evento restará entre 1,0 y 2,0 puntos porcentuales al PBI entre 2026 y 2027, reduciendo el ritmo de crecimiento a niveles por debajo del 2,6%-3,0%.

b) Respecto a las pérdidas totales: El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) estima pérdidas de hasta S/ 42,000 millones en infraestructura, logística y sectores productivos.

7.2. Sectores más afectados

Es el sector primario más golpeado es la pesca, con retrocesos proyectados de entre -22% y -28,3%, debido al calentamiento del agua que dispersa o ahuyenta especies clave como la anchoveta y la pota.

En el sector agropecuario se estiman pérdidas de entre -3,5% y -6,1% en la producción agrícola por exceso de lluvias e inundaciones en el norte y sequías o déficit hídrico en la sierra sur.

En cuanto al sector construcción e infraestructura, el retraso en obras de prevención, con avances presupuestales de solo 2,6% en Tumbes y 28,3% en Piura a mitad de año, agrava el colapso vial y la logística comercial.

Las pérdidas proyectadas a causa del Fenómeno El Niño podrían bordear los S/ 16 mil millones y recortar entre 0,5% y 0,7% del crecimiento del PBI en 2026. Al respecto, el Mag. Roberto Calero (doctorando en Economía de la PUCP) explica que el país enfrenta un choque de oferta negativo, es decir, una contracción directa de la capacidad productiva nacional que no solo desacelera el PBI, sino que impulsa la inflación y deteriora el presupuesto fiscal, obligando al Estado a redirigir capital hacia la gestión de la emergencia.

A nivel de la biomasa marina, el cambio de temperatura altera las condiciones del ecosistema costero. Una investigación liderada por Rubén Manrique-Muñante, junto a Alejandro Deville, Ramzy Kahhat e Ian Vázquez-Rowe (profesor de Ingeniería PUCP e investigador de Pelcan), evaluó diez stocks pesqueros mediante el Análisis de Ciclo de Vida (ACV), determinando que existe una correlación —aunque suavizada— entre las variaciones climáticas de El Niño y el impacto ambiental de la pesca.

El recurso más vulnerable ante esta dinámica es la anchoveta, por los siguientes factores:

a) Mecanismo de desplazamiento: Las masas de agua cálida desplazan a las corrientes frías habituales. La anchoveta no se extingue, sino que desciende a mayores profundidades o migra hacia el sur en busca de bajas temperaturas, dificultando su extracción.

b) Caída en el volumen de captura: En periodos neutros o normales, el Perú extrae entre 5 y 6 millones de toneladas de anchoveta para la industria de harina y aceite de pescado. Ante eventos intensos de El Niño, este volumen puede desplomarse drásticamente a solo 1 o 2 millones de toneladas.

c) Comportamiento diferenciado por especie: Mientras recursos como la anchoveta sufren un duro revés, especies de aguas más cálidas como el atún pueden experimentar condiciones favorables y aumentar su presencia.

Como precisa el Dr. Ian Vázquez (2026), resulta indispensable analizar estos indicadores bajo un enfoque de variabilidad climática para anticipar los cambios del océano, protegiendo tanto la biodiversidad marina como el sustento de la industria pesquera nacional.

7.3. Sectores afectados

El impacto del Fenómeno El Niño se siente con especial intensidad en la pesca, la agricultura y el turismo, tres actividades fuertemente condicionadas por la estabilidad del clima y responsables de mover gran parte de la actividad económica del país. En el sector pesquero, el sobrecalentamiento de las aguas costeras desplaza a la anchoveta hacia mayores profundidades o hacia el sur, lo que provocaría un severo recorte estimado del 45% en su captura. Esta situación no se queda en el mar, sino que frena las plantas procesadoras e impacta directamente en la exportación de harina y aceite de pescado, dos de los productos primarios más importantes para el ingreso de divisas al país.

Por su parte, el sector agrícola enfrenta un panorama crítico, con pérdidas estimadas que superan los USD3,576 millones, el compromiso directo de 1,7 millones de hectáreas y la posible destrucción de más de 432 mil puestos de trabajo formales y permanentes. Este golpe se distribuye de manera desigual a lo largo del territorio: la costa concentra el 56% de las pérdidas financieras y sufriría un recorte del 35% en la producción agrícola norteña por las variaciones térmicas y lluvias extremas que alteran la floración de cultivos de agroexportación como el mango, el limón, la uva, la palta y los arándanos. Mientras tanto, la sierra absorbe el 44% del impacto económico restante, con más de 800 mil hectáreas en riesgo, amenazando cosechas de consumo interno esenciales como la papa, el maíz, la quinua y la cebada, además de poner en jaque la actividad pecuaria y el suministro de agua.

Asimismo, como medida principal de mitigación, el Gobierno autorizó a la Autoridad Nacional del Agua (ANA) a intervenir de forma inmediata en 70 puntos vulnerables de ríos y quebradas, mediante un presupuesto de S/ 129,4 millones, ejecutando trabajos de limpieza, descolmatación y encauzamiento con maquinaria propia en distritos declarados en emergencia en Áncash, La Libertad, Lambayeque, Lima, Piura y Tumbes. Esta acción de prevención encuentra sustento directo en el artículo 58 de la Constitución Política del Perú, el cual faculta al Estado, bajo el régimen de Economía Social de Mercado, a actuar prioritariamente en la protección de la infraestructura y los servicios públicos para salvaguardar a la población y la economía nacional.

Finalmente, las consecuencias trascienden el campo y el mar para golpear también a la industria del turismo y a la conectividad nacional. Las precipitaciones intensas, el desborde de ríos y los constantes huaicos destruyen puentes y carreteras clave, aislando a diversas regiones del norte del país, especialmente durante la temporada alta de verano. Esta interrupción vial no solo reduce el flujo de visitantes nacionales e internacionales que dinamizan hoteles, restaurantes y comercios locales, sino que también entorpece el tránsito de mercancías a nivel nacional. En última instancia, esta parálisis productiva actúa como un choque de oferta negativo que reduce la capacidad de crecimiento del PBI, impulsa la inflación de los alimentos en los mercados y tensiona las finanzas públicas del Estado.

VIII. Regulación

En la Constitución Política del Perú se señala lo siguiente:

“Artículo 58: La iniciativa privada es libre. Se ejerce en una economía social de mercado. Bajo este régimen, el Estado orienta el desarrollo del país, y actúa principalmente en las áreas de promoción de empleo, salud, educación, seguridad, servicios públicos e infraestructura.”

De lo antes citado, si bien el Estado tiene un rol garantista, también debe procurar que diversos sectores no sufran daños graves, tanto en la infraestructura, como en la salud y los servicios públicos. Este artículo le otorga el mandato constitucional y la cobertura legal para redirigir partidas presupuestales de urgencia, como en los siguientes ejemplos:

  • Financiar la limpieza de cauces de ríos, defensas ribereñas y muros de contención.
  • Reconstruir carreteras, puentes y colegios dañados por lluvias y desbordes.
  • Garantizar la atención sanitaria de emergencia ante brotes infecciosos (como el dengue) posteriores a las inundaciones.

Nuestra Carta Magna también dispone lo siguiente:

“Artículo 59: El Estado estimula la creación de riqueza y garantiza la libertad de trabajo y la libertad de empresa, comercio e industria. El ejercicio de estas libertades no debe ser lesivo a la moral, ni a la salud, ni a la seguridad públicas. El Estado brinda oportunidades de superación a los sectores que sufren cualquier desigualdad; en tal sentido, promueve las pequeñas empresas en todas sus modalidades.”

En ese sentido, el Estado puede estimular la creación de riqueza y promover a las pequeñas empresas, dado que El Niño destruye miles de puestos de trabajo e interrumpe la actividad comercial. En consecuencia, se podrían implementar medidas de alivio económico, tales como:

a) Creación de programas de crédito preferencial o fondos de garantía (similares a Impulso MYPERÚ o FAE-Mype) para evitar la quiebra de pequeños agricultores, comerciantes y pescadores.

b) Lanzamiento de incentivos tributarios temporales o facilidades de financiamiento para reactivar la agricultura familiar y la agroexportación en zonas declaradas en emergencia.

De igual modo, la Constitución Política señala lo siguiente:

“Artículo 60: El Estado reconoce el pluralismo económico. La economía nacional se sustenta en la coexistencia de diversas formas de propiedad y de empresa. Sólo autorizado por ley expresa, el Estado puede realizar subsidiariamente actividad empresarial, directa o indirecta, por razón de alto interés público o de manifiesta conveniencia nacional. La actividad empresarial, pública o no pública, recibe el mismo tratamiento legal.”

En ese sentido, el principio de pluralismo económico y el rol subsidiario del Estado permiten articular el esfuerzo del sector privado con la capacidad de acción pública durante el desastre. Por ejemplo, se puede promover el abastecimiento en zonas aisladas: si el mercado privado no puede llegar a comunidades incomunicadas por huaicos, el Estado está constitucionalmente legitimado para intervenir directamente, por ejemplo, mediante puentes aéreos o abastecimiento de alimentos de alta prioridad.

IX. Conclusiones

9.1. El Fenómeno El Niño impacta fuertemente a la economía peruana, actuando como un choque de oferta negativo. La contracción del PBI al 1,75% en junio refleja cómo el sobrecalentamiento del mar y la alteración del clima golpean de manera inmediata a sectores primarios como la pesca y el agro, generando pérdidas multimillonarias, desempleo y presiones inflacionarias que deterioran el bienestar de los hogares.

9.2. La fragilidad del Perú frente a los eventos climáticos no responde solo a factores naturales, sino también a un enfoque estatal reactivo y a dificultades en la gestión de recursos. La caída del presupuesto de gestión de riesgos, el bajo nivel de ejecución de los fondos asignados y la paralización de más del 58% de las obras públicas destinadas a emergencias evidencian que la brecha en infraestructura y la burocracia incrementan el costo de los desastres.

9.3. Los artículos 58, 59 y 60 de la Constitución Política (Economía Social de Mercado) brindan el marco legal para afrontar la crisis. Este régimen establece la acción prioritaria del Estado en infraestructura y servicios públicos, respalda la implementación de fondos de apoyo para MYPEs y pequeños agricultores, y habilita la intervención subsidiaria y la alianza con el sector privado para acelerar la reconstrucción y la conectividad del país.

X. Referencias

RPP Noticias. (2026). “Fenómeno El Niño desaceleró la economía peruana en junio: creció a su nivel más bajo del 2026”. Acceso el 20 de agosto de 2026. https://acortar.link/iwhKOI

RCD Noticias. (2026). “Impacto de un fenómeno de el niño extraordinario reduciría expectativa de crecimiento del Perú a menos de 3.3% para este año”. Acceso el 20 de agosto de 2026. https://acortar.link/W8aiNK

PUCP. (2026). “¿Qué tan preparados estamos para el fenómeno de El Niño? Riesgos, desafíos y lecciones según especialistas PUCP”. Acceso el 21 de agosto de 2026. https://acortar.link/uzrt6t

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