El Perú a pique y un incierto 2024

Escribe: Fabio Leandro RIVERA GONZALES

Estudiante de 5to año de Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos – UNMSM. Miembro principal del Grupo de Estudios Sociedades – GES

Fuente: http://www.jusun/gettyimages.com/ http://www.cdn-aarp.net

Pasados los mediados del año 2023, el diagnóstico del desenvolvimiento de la economía nacional no puede ir a peor. Según el informe técnico N° 02-Mayo 2023 del Instituto Nacional de Estadística e Informática – INEI, “PBI desestacionalizado en el trimestre de análisis [correspondiente al primero del año 2023], se contrajo en -1,1% respecto al trimestre inmediato anterior” (INEI, 6). Ello evidencia un decrecimiento de la capacidad productiva del país o, en otras palabras, la depresión de la economía interna, lo que refleja el desplome del 10% de la inversión privada. 

Según El Comercio, ello puede deberse al estallido social de los últimos meses y las anomalías climáticas producidas por el fenómeno del niño, lo que influyó negativamente en la inversión del sector privado (agravado por la inacción de los órganos de la administración pública). Naturalmente, la incertidumbre respecto al devenir del comportamiento el Gobierno (y como consecuencia, en el mercado) impide que los agentes económicos evalúen las condiciones en las que realizan sus inversiones y la rentabilidad las mismas. 

El ejemplo más concreto de ello se encuentra en el impacto que tuvo en la economía nacional la paralización de las mimas Las Bambas y Cuajone durante el año 2022, que, según el Ministerio de Energía y Minas, disminuyó un 6.4% para el tercer trimestre del año (Instituto Peruano de Economía, 2023). Siendo que la economía del país es fundamentalmente extractiva, el desempeño del sector minero juega un rol crucial en el desempeño del país. 

Aun considerando ello, no parece haber una interiorización de la relevancia del sector para la economía del país. Ello se evidencia las acciones realizadas los últimos días por algunos gobiernos locales contra las empresas más importantes del sector. 

A pesar del panorama planteado, según el Instituto Peruano de Economía, “existen algunos factores que podrían permitir que el crecimiento del PBI se acelere durante el próximo año” (Instituto Peruano de Economía, 2023). Tales serían la recuperación del consumo y la consecuente recuperación de las inversiones del sector privado, junto con un aumento en inversión de obras públicas de parte del Gobierno.

Ante lo anteriormente descrito, no queda más que esperar que los órganos del Gobierno actúen de tal forma que propicie la inversión privada y así afrontar la incertidumbre con la que vendría el 2024.  

Referencias 

Instituto Peruano de Economía. «Crecimiento de la economía será de apenas 0.8% en el 2023». El Comercio, 6 de agosto de 2023. https://acortar.link/zU9Cct

Instituto Nacional de Estadística e Informática. Informe Técnico N° 02 Mayo 2023. Producto Bruto Interno Trimestral. Director Henrry Meza Meza. Lima, mayo de 2023.

Instituto Nacional de Estadística e Informática. Informe Técnico N° 04 Noviembre 2022. Producto Bruto Interno Trimestral. Director Henrry Meza Meza. Lima, noviembre de 2022.

Ley Nº 31866: Impulso al emprendedor mediante formalización digital de las bodegas

Escribe: Emily Adriana MARTÍNEZ CARRIÓN

Estudiante de 2do año de Derecho de la UNMSM. Directora Adjunta Capítulo Lima – Sociedad Peruana de Derecho

Fuente:www.upñoads-ssl.webflow.com

I. Introducción

El 11 de agosto pasado, el Congreso de la República del Perú aprobó una normativa de gran importancia que introduce modificaciones sustanciales a la Ley General de Bodegueros. El objetivo principal de estas modificaciones es simplificar y agilizar los procedimientos requeridos para la formalización de los bodegueros como microemprendedores. Bajo el marco de la recientemente promulgada Ley Nº 31866, se han realizado cambios significativos en el proceso de obtención de la licencia provisional de funcionamiento, lo cual es un paso esencial en el proceso de formalización de negocios en nuestro país. 

Una de las innovaciones más destacables introducidas por esta ley es la posibilidad de presentar la documentación necesaria para obtener la licencia de funcionamiento de forma virtual, en cumplimiento de lo estipulado expresamente por la ley. Esto implica el uso de los portales web de las municipalidades correspondientes a la jurisdicción del lugar donde se ubicará el negocio, previa coordinación con la Presidencia del Consejo de Ministros. 

Adicionalmente, esta autorización temporal se extenderá por un periodo de 12 meses, proporcionando a los propietarios de bodegas un plazo sustancial durante el cual podrán operar de acuerdo con las regulaciones legales. Esta extensión brinda mayor certidumbre y les permite planificar sus actividades a futuro con confianza. 

II. Ventajas de la legislación

La aprobación de la Ley Nº 31866 tiene una relevancia significativa en el ámbito regulatorio y tiene el potencial de generar un impacto importante en la economía y el sector de los microemprendedores, especialmente en el negocio de las bodegas. Simplifica y agiliza los trámites para formalizar a los bodegueros como microemprendedores, una demanda esperada por mucho tiempo. Esto beneficia a pequeñas empresas que operan en locales, a menudo dirigidas por personas o familias con recursos limitados y pocos conocimientos legales especializados, al hacer que la formalización sea más accesible y oportuna para todos. 

La posibilidad de presentar la documentación de forma virtual a través de los portales web de las municipalidades es una medida que refleja la adaptación a las nuevas tecnologías y simplificación de procesos. Esto no solo ahorra tiempo y recursos para los bodegueros, sino que también puede fomentar la transparencia en el proceso. 

III. Opinión final

El hecho de que la licencia provisional de funcionamiento se otorgue automáticamente, siempre que se cumplan los requisitos básicos y se cuente con la conformidad de zonificación y compatibilidad de uso, representa un avance significativo, eliminando una barrera importante que obstaculizaba la formalización de estos negocios. Esta vía de formalización de bodegas y microemprendimientos de forma virtual podría crear un ambiente más propicio para la inversión y generación de empleo. 

Cuando los mencionados negocios pequeños se formalizan pueden acceder a una serie de beneficios que antes no estaban disponibles para ellos. Esto, a su vez, puede llevar a su crecimiento, lo que tiene un efecto multiplicador en la economía del país. Además, al reducir la economía informal, donde las actividades económicas a menudo escapan de la regulación del Gobierno, es posible realizar mejoras en los servicios públicos. Con más negocios operando de manera formal, se pueden aumentar los ingresos del Estado y a su vez invertirlos en servicios esenciales. Esto no solo beneficia a los propietarios de bodegas y microemprendimientos, sino que adicionalmente mejora la calidad de vida en las comunidades locales de una manera significativa. 

En resumen, la Ley Nº 31866 representa un paso importante hacia la simplificación y agilización del proceso de formalización de bodegas y microemprendimientos en el Perú. Si se ejecuta de manera eficiente y se brinda el apoyo adecuado a los emprendedores, esta legislación podría generar un impacto positivo a largo plazo en la economía y la sociedad de nuestro país. 

Referencia

El Peruano. 2023. “El N 31866: Congreso aprueba norma que impulsa la formalización de bodegueros”. El Peruano, 11 de agosto. Acceso el 11 de agosto de 2023. https://cutt.ly/awhEFP25

Objeto social: la indeterminación en el Anteproyecto de la Ley General de Sociedades

Escribe: Nayeli del Carmen MATOS LOZANO

Estudiante de 4to año de Derecho de la UNMSM, Miembro principal del Grupo de Estudios Sociedades – GES

Fuente: http://www.retos-directivos.com

I. Introducción

La discusión doctrinaria en el Perú sobre el tratamiento legislativo del objeto social es un tema de interés en el ámbito jurídico societario. Al respecto, el debate focaliza concluir si la precisa determinación del objeto social es la mejor opción legislativa para satisfacer las necesidades societarias. En este contexto, el objeto social, entendido como aquel conjunto de actividades que desarrollará la sociedad en el mercado, es regulado por el artículo 11 de la Ley N° 26887, Ley General de Sociedades (en adelante, la LGS), donde se especifica la necesidad de incluir la descripción del objeto social en el estatuto de la sociedad. 

La determinación clara y detallada de las actividades económicas de la sociedad es tópico de cuestionamiento por los expertos y estudiosos del derecho peruano, ello dado que algunos autores han reprochado la rigidez de la obligatoriedad de su delimitación, optando consecuentemente por la iniciativa de su flexibilidad. Por este motivo las exigencias de un cambio normativo posibilitaron la implementación del Anteproyecto de la Ley General de Sociedades (en adelante, “Anteproyecto de la LGS”) con la innovación de codificar en el artículo 10 la alternativa de elegir libremente la determinación o indeterminación del objeto social en el estatuto. 

El Anteproyecto de la LGS se reconoce como una propuesta legislativa preliminar; no obstante, su importancia radica en su capacidad para agilizar la elaboración de una futura ley, recopilar sugerencias de diversos actores y fomentar el consenso doctrinal. En particular, la redacción del anteproyecto, y más específicamente del artículo 10, destaca la necesidad de una revisión objetiva de su actual regulación jurídica, así como de los argumentos a favor y en contra de esta. El objetivo es seleccionar el modelo legislativo que mejor se ajuste a los requisitos del Derecho Societario. En este sentido, el anteproyecto sirve como un instrumento para impulsar una discusión informada en busca de una legislación más adecuada y actualizada en este ámbito.

II. El objeto social en la Ley General de Sociedades

2.1 Definición del objeto social 

De conformidad con el profesor Alfredo Ferrero Diez Canseco, el objeto social es la actividad económica lícita que fundamenta la existencia de una sociedad, la misma que es pactada libremente por los fundadores de la corporación al momento de su constitución, asimismo tales operaciones al no ser inmutables están sujetas a ciertas formalidades que la ley establece en caso de modificación (1996, 163-164). 

Así mismo, en consonancia con Enrique Elías Laroza, el objeto social y, en específico, su determinación en el estatuto es uno de los requerimientos más importantes para una sociedad; puesto que, a través de su precisión, se logra identificar el fin social por el cual los socios deciden reunirse y aportar un capital orientado a desempeñar operaciones económicas (1998, 7). A propósito, se destaca la regulación que brinda la LGS sobre el objeto social, dado que identifica la tutela jurídica de la determinación del objeto social con la protección de los intereses societarios.

2.2 Tratamiento legislativo del objeto social en el Perú

En la actualidad, la LGS regula el contenido del objeto social dotándolo imperativamente con las características de licitud, posibilidad y determinación; siendo esta última la característica más controvertida doctrinalmente debido al cuestionamiento de la utilidad que genera su identificación en el estatuto social. A su vez, el artículo 11 de la citada ley establece los elementos que la conforman, sin perjuicio de ello, su regulación no se desvanece en un solo artículo, sino que amplía su alcance a diferentes disposiciones o reglamentos nacionales, enriqueciendo así su esfera de aplicación. 

En el Perú, corresponde al Tribunal Registral la facultad de evaluar en segunda y última instancia administrativa las negativas de inscripción en Registros Públicos. En este sentido, de acuerdo con el artículo 26 del Reglamento de Registro de Sociedades, aquellos objetos sociales que no estén claramente definidos serán rechazados. De hecho, se pone de manifiesto la relevancia jurídica de la descripción del objeto social como una limitación para el acto constitutivo de la sociedad, de conformidad con la LGS y otras legislaciones aplicables (Montoya y Loaiza 2015, 161-162).

III. Objeto social indeterminado en el Anteproyecto de la LGS 

3.1 Alternativa legal a la determinación social obligatoria

La regulación normativa del objeto social podría experimentar una significativa modificación debido al contenido del Anteproyecto de la LGS; puesto que su redacción brinda una discrecionalidad arriesgada a los socios, pues permite la libertad de elegir la precisión o no del objeto social en el estatuto. Es importante destacar que, el artículo 10 del Anteproyecto de la LGS modificaría el artículo 11 de la LGS, permitiendo una mayor autonomía jurídica de los socios en la dirección de las sociedades. Ciertamente, esta posible alternativa legal representa un avance relevante para aquellos que abogan por la adaptabilidad del objeto social a las necesidades del mercado.

Objetivamente, conviene precisar que ciertos autores consideran que la imperativa determinación del objeto societario resulta anticuada para defender los intereses de quienes se reunieron en un primer momento para constituir la sociedad; por tal motivo, se señala la exigencia de ser los socios quienes, en miras de sus propósitos en el mercado, decidan la categoría que mejor les convenga (Montoya y Loaiza 2015, 164). Vale decir, se concluye que escoger voluntariamente la determinación o indeterminación del objeto social plasmará una mayor autonomía de los socios en la toma de decisiones empresariales.

IV. Consideraciones doctrinarias sobre el objeto social

4.1 Legislación comparada 

El ordenamiento jurídico corporativo de países como Estados Unidos opta por la potestad de decisión que tienen los socios en cuanto a la tipificación del objeto social en el estatuto, permitiendo una mayor flexibilidad de las actividades económicas de la sociedad (Hernández 2007, 239-240).  No obstante, para quienes se sientan atraídos por los beneficios de la aplicación del modelo societario estadounidense, debe recordarse que la legislación de cada país es particular a su contexto sociopolítico, lo que contribuye a que las leyes referentes a operaciones financieras no compartan el mismo potencial de desarrollo económico en todos los países. 

En efecto, lo esencial es evaluar las condiciones del mercado que cada Estado ofrece con el objeto de determinar la situación más conveniente para los empresarios, ello considerando que el sistema normativo de cada jurisdicción es diferente y adaptado a necesidades específicas de su entorno. Sirva de muestra que, a diferencia de Estados Unidos, la doctrina societaria española acoge la determinación clara y precisa del objeto social en el estatuto para brindar certeza a los negocios empresariales (Montoya y Loayza 2015,158). 

4.2 Discusión doctrinaria en el Perú

Como se ha explicado, nuestro ordenamiento jurídico estipula que las actividades de la sociedad deben estar determinadas de manera expresa y concisa en el estatuto social, ello con la intención de eliminar toda vaguedad en la interpretación de sus alcances. Sin embargo, actualmente diversos autores discuten el supuesto beneficio que la determinación del objeto social genera en la administración de la sociedad. Ciertamente, debe señalarse que hay quienes para evitar el debate prefieren buscar un equilibrio entre ambos enfoques, caso ilustrativo es el Anteproyecto de la LGS que, en lugar de mantener una postura definida como lo hace la actual ley, opta por la libre elección de delimitar o no el objeto social.

4.2.1. Argumentos a favor de la indeterminación

Con el fin de exponer las razones por las cuales se considera obsoleta la práctica de tipificar de forma determinada el objeto social, se recurrirá a la opinión de destacados autores como Alfonso Montoya Stahl, Fernando Loayza Jordán y Juan Luis Hernández Gazzo. Sin lugar a duda, los citados expertos han identificado acertadamente los elementos corporativos que respaldan la preferencia por un objeto social indeterminado, argumentos entre los cuales destacan los siguientes: la flexibilidad del mercado, el interés de los socios y, no menos importante aún, el interés de los terceros contratantes.

En lo referente a la flexibilidad del mercado, se enfatiza la conveniencia para los socios de establecer un objeto social indeterminado que permita su rápida adaptación a los diferentes escenarios económicos (Montoya y Loayza 2015, 164). En líneas generales, suele difundirse por ciertos sectores que, las sociedades que son capaces de ser flexibles en su enfoque y estructura están preparadas para ajustarse a las tendencias de los consumidores a través del tiempo. De conformidad, las sociedades que rápidamente aprovechan las exigencias sociales tienen mayores posibilidades de mantenerse vigentes, y ello es un fenómeno priorizado por países del sistema anglosajón como Estados Unidos. 

Otro punto destacable por los defensores de la indeterminación es lo relativo a la protección del interés de los socios, el cual está sustentado en que una sociedad que tiene un objeto social indeterminado no tiene áreas específicas y rigurosas de actuación (Montoya y Loayza 2015,165). Esto conlleva a que el desarrollo de las operaciones económicas en cualquier ámbito lícito no pueda ser considerado contrario a los estatutos ni al interés social porque los socios en su interrelación con terceros no infringirán, por regla general, la validez del negocio jurídico. 

A propósito de la premisa precedente, el interés de los terceros contratantes es un motivo de preocupación para los socios, puesto que, refleja la esencia de la actividad económica de la sociedad. Vale decir, es bien sabido que el estatuto de una sociedad, entre sus variados objetivos, establece límites y restricciones a la actuación de los socios en tanto a su vinculación con terceros, motivo por el cual, a falta de los estipulados límites, se generaría la confianza en una contratación válida y exigible jurídicamente (Montoya y Loayza 2015,166).

4.2.2. Argumentos a contra de la indeterminación

Académicos como Oswaldo Hundskopf advierten que la determinación del objeto social es uno de los más importantes requerimientos exigidos para la constitución de la sociedad (Hundskopf 2003, 314). Por lo visto, la determinación debería ser la única opción legislativa en la LGS, pues lo contrario implicaría el desequilibrio jurídico sobre la regulación de la permanencia de la sociedad en la economía. Un ejemplo es el artículo 407 de la LGS, que establece las causas de disolución cuando el objeto social resulta imposible de llevar a cabo.

Sin desmerecer lo anterior, uno de los autores que mejor desarrolla y reúne los principales argumentos a favor de la determinación del objeto social es Alfredo Ferrero Diez Canseco. De manera que, utilizando su razonamiento, la importancia del objeto social y su delimitación reside en los siguientes postulados: el reconocimiento del interés social y su atractivo económico, la fijación de límites a las facultades de los representantes y la protección de los terceros (1996, 164).

La identificación del interés social se vincula directamente a la garantía que para la sociedad significa la especificación de las actividades en el estatuto, pues ello configura la manifestación del interés determinante del acto constitutivo de la sociedad (Ferrero 1996, 164). Es claro que lo esgrimido encuentra relación con la evaluación financiera realizada por los socios al momento de apostar e invertir en una sociedad cualesquiera, ya que el atractivo económico de un negocio reside en el nivel de seguridad que generan ciertas actividades en el mercado. Para ilustrar, lo esbozado se concretiza en el artículo 200 sobre derechos de separación del accionista en caso se decida cambiar el objeto social. 

La protección del interés de los terceros guarda relación con el conocimiento que estos poseen sobre las actividades que las sociedades tienen permitido desarrollar, ello debido a que la información del objeto social plasmada en el estatuto permitirá la toma de decisiones conscientes y sin vicios por parte de los contratantes (Ferrero 1996, 166). Significa que una persona con información al alcance tendrá siempre la certeza de negociar dentro de los límites del interés social y, consecuentemente, de manera válida. Vale decir, lo contrario implicaría un riesgo en la seguridad de los acuerdos. 

Ahora bien, en cuanto a la fijación de los límites a las facultades de los representantes, la delimitación de las actividades económicas en el estatuto facilitará la evaluación de la correcta actuación de los socios, accionistas u órganos que representen y comprometan a la sociedad a través de su relación con terceros (Ferrero 1996, 164). Sintetizando, de conformidad con lo pactado por los socios en el estatuto, el establecimiento del objeto social en el estatuto funciona como un criterio orientador del consentimiento que las operaciones merecen, así como un límite que reprocha y descalifica ciertas intervenciones en el mercado.

V.  Reflexiones personales: el alcance del objeto social en operaciones de las sociedades anónimas

El debate ejemplificado ilustra cómo distintos sectores se posicionan en relación con la tipificación de la determinación del objeto social. Algunos abogan por una regulación amplia que permita la diversificación de las actividades económicas, mientras que otros defienden una codificación más restrictiva que garantice la seguridad jurídica en el ámbito societario. En última instancia, el debate se centra en definir la mejor alternativa legislativa con el objetivo de asegurar no solo la supervivencia y posterior crecimiento de la sociedad en el mercado, sino también de la unidad jurídica del contenido de la LGS. 

En ese artículo, se pretende apostar por la determinación del objeto social en el estatuto. En efecto, si recapitulamos el primer apartado y desglosamos la conceptualización del objeto social, entenderemos que la esencia de este reside en la fiel clasificación de las actividades de la sociedad, lo que conlleva a rechazar la sola posibilidad de admitir una ambigüedad en su contenido. Con seguridad, un marco jurídico que consienta un indeterminado tratamiento jurídico, como lo realiza el Anteproyecto de la LGS contravendría su propia naturaleza y los objetivos que intenta proteger. 

En lo concerniente al impacto de la determinación del objeto social en las sociedades anónimas —sociedades capitalistas por excelencia— al decidir constituir una sociedad, los socios evalúan cuidadosamente los riesgos económicos que ciertas actividades pueden generar en el mercado y, de manera consciente y libre, eligen la opción que mejor se ajuste a sus intereses. En este sentido, la determinación del objeto social desempeña un papel fundamental al brindar seguridad y confianza en el acuerdo primigenio. Ciertamente, establecer el objeto social implica que los socios no puedan cambiar fácilmente de sector económico, a menos que exista un consenso renovado entre ellos, lo que genera estabilidad y coherencia en las actividades de la sociedad.

VI. Conclusiones

6.1. La LGS establece que la regulación del objeto social debe ser determinado, lícito y posible. A su vez, el objeto social es el elemento fundamental de la estructura societaria debido a que, mediante su delimitación, se establecen los límites de sus operaciones y actuaciones en el mercado. Sin embargo, actualmente se discute si la falta de flexibilidad del objeto social es la mejor opción legislativa para la regulación de las sociedades en el Perú, especialmente en las sociedades anónimas. 

6.2. En la actualidad, el debate doctrinario sobre la determinación del objeto social ha adquirido nuevamente relevancia en el ámbito societario debido al contenido del Anteproyecto de la LGS, específicamente por la implementación del artículo 10, el cual establece que las sociedades pueden escoger entre una determinación o una indeterminación del objeto social.  En este sentido, el debate se centra en analizar si el objeto social debe ser plasmado o no en el estatuto de manera restringida para garantizar el interés de los socios.

6.3. Los defensores de la indeterminación del objeto social privilegian los beneficios de la flexibilidad de las actividades económicas en el mercado; asimismo promueven las ventajas de defensa de la autonomía privada, el interés de los socios y el interés de los terceros contratantes. Mientras que, los partidarios de la determinación priorizan la protección del interés económico de los socios, el control hacia las actuaciones de los representantes de la sociedad y el interés de los terceros contratantes.

 6.4. Se considera que la cláusula de un objeto social indeterminado transgrede la esencia misma de su contenido. A propósito, en cuanto a los alcances que generaría su aplicación en las sociedades anónimas, la determinación de las actividades económicas de la sociedad juega un papel crucial al proporcionar seguridad y confianza en el acuerdo inicial. Finalmente, la habilidad organizativa de la sociedad en cuanto a la toma de decisiones resulta fundamental para ajustarse de manera ágil a los cambios y contingencias del mercado, no así la ambigüedad de su objeto.

VII. Referencias

Elias Laroza, Enrique. 1998. “El objeto social, los alcances de la representación y los actos “ultra vires” en la nueva Ley General de Sociedades”. Derecho & Sociedad 13: 7-12. https://cutt.ly/gwhUbnpq

Ferrero Diez Canseco, Alfredo. 1996. “La función e importancia del objeto social en las sociedades mercantiles”. Revista Ius et Veritas 13: 163-171. https://cutt.ly/fwhUbAJ9

Hernández Gazzo, Juan. 2007. “La actividad empresarial de las sociedades anónimas y el alcance de la representación societaria: Cuestionamiento a la determinación del objeto social”. Revista Ius et Veritas 35: 228-240. https://cutt.ly/0whUb4KT

Hundskopf Exebio, Oswaldo. 2003. “Precisiones sobre el objeto social, los actos ultra vires y la afectación del interés social de las sociedades anónimas”. Revista Advocatus 8: 313-325. https://cutt.ly/ywhUnZD8

Montoya Stahl, Alfonso y Fernando Loayza Jordán. 2015. “La determinación obligatoria del objeto social: Una regla anacrónica”. Revista Ius et Veritas 51: 156-172. https://cutt.ly/EwhUmw0E

Acerca de aplicación de la doctrina de los actos propios en el artículo 14 del Decreto Legislativo N° 1071

Escribe: Estrella Alejandra LEÓN GARCÍA

Estudiante de 2do año de Derecho de la UNMSM

Fuente: http://www.static.vecteezy.com

La doctrina de los actos propios ha sido empleada en muchas ocasiones en temas relacionados a los convenios arbitrales para sustentar la aplicación del artículo 14 del Decreto Legislativo N° 1071 (en adelante, DL 1071) que se refiere a la extensión del convenio arbitral a partes no signatarias.

Esta doctrina se entiende como la prohibición a desconocer los actos realizados por una de las partes en un primer momento y que dejan entender una conducta futura. Como señala Bullard (2010, 52) “no es legítimo desconocer con la mano izquierda lo que hace con la derecha”. La presente regla apela a la coherencia de las acciones realizadas por las partes en un inicio y que, bajo el principio de la buena fe, exige que en un futuro guarden concordancia con las que se realizarán.

Es por ello que la doctrina de los actos propios es un fundamento recurrido para la extensión del convenio arbitral a partes no signatarias, ya que según el artículo 14: “El convenio arbitral se extiende a aquellos cuyo consentimiento de someterse a arbitraje, según la buena fe, se determina por su participación activa y de manera determinante (…)”. De esto se deduce que la voluntad de participación en un convenio arbitral no solo se exterioriza a través de la firma de este. Es posible que las actitudes mostradas de manera constante una persona, ya sea natural o jurídica, puedan llevar a entender que esa persona ha aceptado formar parte del negocio jurídico y, por lo tanto, también ha aceptado la cláusula arbitral a pesar de no haber expresado su voluntad por escrito. Es así como el involucrado pasa de ser un tercero a una parte no signataria.

La buena fe se presenta, entonces, como parte fundamental, ya que de ella nace la doctrina de los actos propios; de la confianza depositada por las partes en la conducta cotidiana que respalda y obliga una dirección en el comportamiento futuro de los participantes en el convenio. La doctrina de los actos propios no es un principio del derecho; es una regla. A pesar de no ser considerado un principio, esta regla es empleada y validada debido a que deriva del principio de la buena fe presente en nuestro ordenamiento jurídico.

Cabe resaltar que la aplicación de la doctrina mencionada en el artículo 14 del DL 1071 no implica su uso indiscriminado, ni que cualquier acción que no muestre consonancia con la conducta anterior deba ser deslegitimada. La clave es que de manera evidente e inequívoca se muestren acciones que no permitan duda de que el comportamiento posterior estará respaldado por los actos anteriores. En el caso del artículo 14, no debe caber a discusión que, debido a sus propias acciones, el tercero ha aceptado implícitamente ser parte del convenio arbitral y, por lo tanto, toma el papel de no signatario. 

Referencia

Bullard González, Alfredo. 2010. Los fantasmas sí existen: la doctrina de los actos propios. IUS ET VERITAS20(40), 50-62.

Acerca de las partes no signatarias en el arbitraje 

Escribe: Giampieer ALARCON PAUCAR

Bachiller en Derecho de la UNMSM

Fuente: http://www.dimensionmercantil.pe

En los últimos años, consecuencia de la modernización del comercio, la complejidad de las disputas se ha acrecentado, por ende, los medios para solucionarlas, en especial el arbitraje, se enfrentan a nuevos retos.

Uno de los tantos retos que enfrenta hoy el arbitraje es la determinación del alcance subjetivo de los convenios arbitrales, es decir, conocer el límite para vincular a un agente a un contrato que no firmó, pero consintió: partes no signatarias. 

Partes no signatarias en el arbitraje

Las partes no signatarias son aquellos sujetos que, sin haber firmado el convenio arbitral, si lo han consentido a través de conductas jurídicamente vinculantes, por haber suscrito un contrato ligado a la cláusula de arbitraje, por haber brindado garantías a la ejecución del contrato, entre otros supuestos estudiados por la doctrina y práctica internacional. 

Nuestro país, luego de actualizar la normativa aplicable al arbitraje, ha dispuesto la posibilidad de extender el convenio arbitral a partes no firmantes. El artículo 14 de la Ley de Arbitraje estipula:

el convenio arbitral se extiende a aquellos cuyo consentimiento de someterse a arbitraje, según la buena fe, se determina por su participación activa y de manera determinante en la negociación, celebración, ejecución o terminación del contrato que comprende el convenio arbitral o al que el convenio esté relacionado. Se extiende también a quienes pretendan derivar derechos o beneficios del contrato, según sus términos (1). 

De la revisión del mencionado artículo, tenemos que la extensión del convenio arbitral a partes no signatarias puede darse por: (i) conducta determinante en el contrato que contiene la cláusula de arbitraje, y (ii) derivar beneficios del contrato donde se pactó el convenio arbitral.  

La extensión del convenio arbitral desafía uno de los principios ampliamente reconocidos en Derecho de los Contratos: el res inter alios acta, o también conocido como principio de relatividad de los contratos, demostrando que, en ciertos casos, algún aspecto del Derecho se podría flexibilizar para dar paso a la eficacia del negocio jurídico. 

(1) Decreto Legislativo Nº 1071: https://spij.minjus.gob.pe/spij-ext-web/detallenorma/H967713

El método para solucionar problemas

Escribe: Manuel de Jesús Acosta Delgado

Miembro honorario del Grupo de Estudios Sociedades – GES. Coordinador del Boletín Sociedades.

Fuente: http://www.s3.abcstatics.com

La RAE define “problema” como “1. Cuestión que se trata de aclarar. 2. Proposición o dificultad de solución dudosa. 3. Conjunto de hechos o circunstancias que dificultan la consecución de algún fin. 4. Disgusto, preocupación. Planteamiento de una situación cuya respuesta desconocida debe obtenerse a través de métodos científicos.” (1). En términos generales, y a efectos de entender el presente comentario, un problema es aquella dificultad que no me permite conseguir un resultado esperado. 

Bajo la definición propuesta, no cabe duda que en nuestra vida diaria se presentan diversos problemas o dificultades que requieren de una solución. Estos son de diversos tipos, grados y se presentan en nuestra vida personal, profesional, amical, etc. Si somos exactos, la vida del hombre es una constante en la identificación de problemas y en la resolución de estos: nuestra mente funciona así —casi siempre—. De manera que surgió en mí la idea de si era posible encontrar un método para solucionar problemas eficientemente. De hecho, repasé muchos sucesos de mi vida y me di cuenta que existen tantos métodos que no sería posible describirlos todos. Por ello comparto algunas reflexiones personales.

1. Resolver un problema demanda un método de solución. Esto no es conocimiento nuevo, pero me pregunto si somos conscientes de ello en todos los problemas de la vida diaria y si nos damos el trabajo de pensar en las diversas opciones de resolución. 

2. El problema se debe formular como pregunta, lo cual no siempre hacen las personas. Dicen que entender la pregunta es casi como obtener la mitad de una respuesta. 

3. En algunas ocasiones es mejor dividir el problema para entenderlo en su magnitud y ver el punto de inflexión para resolverlo.

4. Precisar el problema y contextualizarlo ayuda a entenderlo. No basta con preguntarnos, sino entender todos los temas que podrían estar involucrados y el contexto en que se presenta.

5. Resolver problemas pequeños nos permite experimentar y encontrar soluciones a otros de mayor escala con el uso eficiente de los recursos.

6. Inventarte problemas permite identificarlos antes de que ocurran. Significa considerar escenarios posibles de una situación y hallar soluciones. Hacer un mapa de riesgos.

7. Hay que entrenarnos en la resolución de problemas. Recuerdo que en clases mi profesor comentaba que la importancia de las matemáticas no solo radica en aprender a sumar o restar, sino que ellas nos ayudan a entrenarnos en la resolución de problemas abstractos y a comprender que siempre pueden hay soluciones.

8. Para un mismo problema existen muchos métodos de resolución: por ejemplo un problema matemático se puede resolver de diversas formas. 

9. A veces es bueno no resolver los problemas por ti mismo sino transferirlos a otros: por ejemplo, las personas transfieren la resolución de sus problemas legales a un abogado.

10. En un grupo pueden haber demasiados pareceres para solucionar un problema, por eso se necesita un líder para que guíe y defina la respuesta más acertada en base de la opinión de los miembros del grupo.

11. Finalmente, para solucionar un problema se requiere de un marco teórico conformado por todo aquel conocimiento obtenido en la vida: de las lecturas de libros, revistas, letreros, etc., de las conversaciones serias o intrascendentes con los amigos o desconocidos, de videos,  de redes sociales… Hoy las fuentes de información son abundantes y variadas… En la medida que aporten en algo para solucionar tus problemas siempre serán útiles para el tipo de problema que tengas en frente. A mayor marco teórico, más opciones de solución tendremos. 

(1) Puede consultarse: https://dle.rae.es/problema